martes, julio 31, 2007

La parafernalia Post Beatle, Lo que vino después

Por Tonatiuh Hendricks (Messy Blues)

Después del traumático desaparecer de un cuarteto musical que cambió el enfoque de la comercialización de la música y la visión de la juventud, las vidas personales de sus protagonistas, los beatles, no dejó de ser errática y notoria.

Paul McCartney se entregó en pieza completa al rey consumismo y sus exigencias, aprovechando su apariencia, y solvencia, de niño rico y aburguesado mientras John Lennon extremaba más aún su condición de polémico, rebelde y anarquista de vanguardia.

George Harrison y Ringo Starr continuaron siendo amigos hasta aquella loca aventura que George sostuvo con Maureen Cox (en aquel entonces esposa de Ringo) y luego Patty Boyd (ex de George) los encontró en la cama, desatando así un huracán que dañaría la amistad y ambos matrimonios.

John vivió a fondo su condición de alcohólico y adicto a las drogas casi acabando consigo mismo en 1974 para desaparecer públicamente en 1975, año en que Paul McCartney dio inicio a su regreso mundial con un trabajo mayormente comercial. George y Ringo por su parte continuaban en sus tímidas carreras de filosofo uno y de actor el otro.

La herencia cretina de una beatlemanía inconclusa dejó sembrados por todo el mundo a muchos dementes que se resistieron a creer que la magia de aquel éxito había desaparecido y el hawaiano Mark David Chapman comenzó en 1975 a perpetrar la meta de su vida de la manera más irreal, reprobable e infame que pudiera haber.

Influenciado por literatura subliminal (El Guardián en el Centeno) y el uso de las drogas poderosas, Chapman aguardó hasta diciembre de 1980 para asesinar a John Lennon a las puertas del lujoso edificio Dakota frente a su esposa Yoko Ono.

Después de la caida de John, la beatlemanía resurgió pero en cuerpo momificado como una triste oportunidad del consumismo para re aprovechar aquel éxito válido en 1964 pero procaz y abusivo en 1981. Incluso McCartney se vio dañado en su fuero artístico cuando su máximo rival se vió convertido en leyenda, enfrentando así a Paul con un fantasma ante el que ya no podía competir.

Ringo Starr y George Harrison también tuvieron cierta notoriedad mundial como parte de aquellos grandes recuerdos de los que fue presa el mundo durante todo 1981 pero al año siguiente el mundo musical no sabía exactamente qué estaba sucediendo en escena por lo que muchos artistas nuevos desaprovecharon y crearon corrientes vagas y poco sostenidas como el New Wave y el New Romantics.

Justo diez años después de la muerte de John, la música Pop mundial era pésima, el Rock era peor aún y Yoko Ono había creado un imperio financiero cimentado sobre la muerte de Lennon. McCartney había sabido no solo eludir la leyenda de John sino hasta pudo sacarle provecho y George con Ringo sólo habían atinado a conceder alguna que otra entrevista en diez largos años.

Cuando George Martín y la familia Epstein decidieron lanzar la famosa "Antología de Los Beatles", el mercomún y la industria se preparaban para dar el zarpazo decisivo.

Por primera vez en 25 años, los tres Beatles sobrevivientes se volvieron a reunir para dejarse entrevistar en la Antología pero fue cuando todos sus seguidores de corazón descubrieron la clase de personas que en realidad eran. Paul comercial oportunista, George honesto y sincero y Ringo solo una parte del juego.

Pero la muerte de Lennon representó el fin de toda una época que esperaba despertar en alguna reunión grandiosa, época que terminó de hacerse bandera cuando el guitarrista George Harrison falleció en Noviembre de 2001 a causa del cáncer cerebral.

Ringo Starr sobrevive a los Beatles

Richard Starkey (Ringo Starr para la historia de la música) publicará a finales de agosto una antología de sus éxitos y material audiovisual inédito con el título de «Photograph. The very best of Ringo», en un pack conjunto de CD y DVD. Son veinte canciones con colaboradores de lujo. La música tiene la virtud de resucitar a los muertos: gracias a «Photograph» volverán momentáneamente con nosotros gente como John Lennon, George Harrison, Harry Nilsson o Linda McCartney.

Ringo Starr ha logrado sobrevivir a los Beatles y no morir de éxito. Ha sabido sobreponerse a la adicción al alcohol y a varios matrimonios (está casado desde 1981 con Barbara Bach), y ha levantado una digna carrera en solitario, aderezada con sus incursiones en el mundo del cine. En 1970 comenzó a volar solo con «Sentimental journey». Desde entonces una docena de discos avalan una trayectoria más que respetable. La crítica destaca «Ringo Rama» (2003) como su mejor álbum. Obviamente la figura de Ringo ha quedado algo ensombrecida por el poderoso influjo ejercido por Lennon & McCartney, que incluso tras la separación han dejado para la historia del pop grandiosos monumentos.

Los baterías suelen cargar con una leyenda negra: el más inútil del grupo, el que menos sabe de música, se dedica a la percusión. Arrastran además el estigma de ser bichos raros en la línea de lo que se piensa en los equipos de fútbol de los porteros. Ringo Starr ha conseguido escaparse de estos tópicos, a pesar de lo difícil que resulta dejar huella junto a genios tan brillantes. En cuanto a lo de las rarezas, tiene fama de ser el más amable del cuarteto de Liverpool.

La canción que encabeza este trabajo está compuesta por Ringo y Harrison, que además toca la guitarra y hace coros. También incluye «I´m the greatest», con John Lennon al piano y los coros, George Harrison a la guitarra y Billy Preston al órgano. Esta pieza fue compuesta por Lennon para el álbum «Ringo», de 1973. En «You´re sixteen», espléndida canción de guateque con regusto a principios de los sesenta original de Johnny Burnette, aparecen Paul McCartney al saxo y en los coros, su difunta mujer Linda y Nilsson (el de «Without you» y «Cowboy de medianoche»). Además, «Only you», versión popera de la canción que hicieron famosa The Platters, cuenta con Lennon a la guitarra, Billy Preston al piano y Nilsson en los coros.

Otros temas de esta antología son «It don´t come easy» (quizá el mayor éxito de Ringo), «Snookeroo», «Never without you» (en memoria de George Harrison), «A dose of rock and roll», «Wrack my brain», «Oh my my», la popularísima «Back off boogaloo», «The No-No Song», «Weight of the world» y «Fading in and fading out». Ringo incorpora una pieza del repertorio de los Beatles, «Act naturally», que ya cantó en «Help». Con el grupo se prodigaba poco vocalmente. De cada trabajo solía intepretar una canción. Ahí están como ejemplo «Yellow submarine» y «Octopus garden».

Completan la nómina de «artistas invitados» Elton John, Robbie Robertson, Eric Clapton, Peter Frampton, Dr. John y Martha Reeves. Evidentemente todo suena a los Beatles, unas veces a John, otras a Paul, también a George y por supuesto a Ringo, el protagonista. A fin de cuentas es un lugar común que después de la banda de Liverpool la música no ha hecho otra cosa que repetirse una y otra vez.

ANTONIO M. FIGUERAS

Ringo Starr, el más amable de los Beatles

jueves, julio 12, 2007

Isabel II también celebró el aniversario del encuentro Lennon-McCartneyMartes
10 de Julio de 200708:46
ANSA
LONDRES.- La reina Isabel II de Inglaterra envió este fin de semana un mensaje de saludo a la banda británica The Beatles, para celebrar el 50° aniversario de su formación, informaron fuentes locales.La monarca, de 81 años, destacó en la carta que "con mucho placer" envía sus "mejores deseos" a todos aquellos allegados al grupo. "Les deseo que celebren esta memorable ocasión de la mejor forma posible", subrayó la reina.Isabel II recordó así el sábado 6 de julio de 1957, cuando John Lennon, de 16 años, se juntó con su amigo Paul McCartney, de 15, para tocar en una iglesia de Liverpool.El mensaje real fue enviado por la soberana a Liverpool, donde este fin de semana se celebraron con distintos actos los 50 años desde que surgiera la semilla de la que germinarían los Beatles.Martin Lewis, un estudioso de la banda británica, afirmó que el aniversario "marca una ocasión crucial en la historia de la cultura popular, que literalmente cambió al mundo (...). Sin Lennon habiendo conocido a McCartney, no hubiéramos tenido a los Beatles como los conocemos hoy en día", subrayó el experto.

viernes, julio 06, 2007

A 50 AÑOS DEL PRIMER ENCUENTR0 ENTRE PAUL Y JOHN

Aquella tarde en que chocaron dos planetas

El 6 de julio de 1957, McCartney fue a ver la banda de Lennon, The Quarrymen, a una iglesia de Liverpool. Tras el concierto, John le pidió a Paul que formara parte de su grupo. Al año, se sumó Harrison y en 1960, se bautizaron The Beatles. Una prehistoria de admiración, entusiasmo y envidias.

Más de cuarenta años después, en cada esquina del mundo, se sigue tocando y amando la música del grupo. Y sin embargo sus orígenes fueron bastante desfavorables.

Cuando Paul McCartney enfiló hacia la fiesta organizada por la iglesia Woolton en Liverpool el 6 de julio de 1957, era un adolescente común y corriente de 15 años que había crecido en la suburbana oscuridad inglesa. Había oído hablar de un grupo amateur de adolescentes llamado Quarrymen, dirigido por un estudiante de gramática, John Lennon, de 16 años de edad, que iba a tocar esa tarde. Y él también estaba a la búsqueda de chicas bonitas.

La escena era esencialmente inglesa, gentilmente balanceada con tradición. La banda de la caballería voluntaria local conducía una procesión a través de las calles; las amas de casa vendían tortas y dulces caseros; los escolares con vestidos estrambóticos se perseguían y retozaban a la luz del sol; y los puestos publicitaban espectáculos tradicionales como Bagatelle, Hoopla y Un chelín en el balde.

En un área detrás de la iglesia parroquial, McCartney escuchó la música que cambiaría su vida: el sonido de Lennon y de su banda, los Quarrymen, tocando éxitos de rock and roll encima de una tarima casera.

Para diversión del joven Paul, Lennon estaba cantando el reciente éxito de Del-Vikings Come Go With Me, pero él había transcripto mal las frases de la radio. En lugar de cantar "Ven conmigo, por favor no me envíes 'más allá del mar'", Lennon cantó, "Ven conmigo hacia la cárcel..."

Luego, en el salón de la iglesia, McCartney le mostró a los otros muchachos sus imitaciones de Gene Vincent y Little Richard. Quedaron impresionados por su habilidad, pero desconcertados por su autoconfianza. Una semana más tarde un amigo común le dijo a McCartney que Lennon lo quería en la banda. Tres meses más tarde aparecieron por primera vez en escena: en el club local del Partido Conservador.

Lennon siempre supo que McCartney era bueno; en realidad, él inicialmente sospechó que era demasiado bueno para su banda de una escuela de gramática. Pero durante los pocos meses siguientes, los dos muchachos pasaron horas juntos, practicando con sus cuerdas, afilando sus destrezas en las fiestas de cumpleaños y en los bailes de la iglesia, y escribiendo letras para canciones.

Lennon iba a la casa de McCartney, y ellos se sentaban en el living con sendas guitarras y un viejo cuaderno escolar. "Yo escribía cualquier cosa que se me ocurría, comenzando en el tope de la página con 'Un original de Lennon-McCartney '", recordó McCartney en el libro de Barry Miles Paul McCartney: Many Years from Now. "En la página siguiente, 'Otro original de Lennon-McCartney'. Todas las páginas tienen eso. Nosotros nos considerábamos como un gran equipo de letristas".

El mito sostiene que la escena musical de Liverpool era en cierto sentido única. Al ser una ciudad portuaria, estaba en contacto con los blues norteamericanos. Pero la verdad es más mundana. Porque en ese momento había literalmente otros miles de grupos beat en Inglaterra, atrayendo a un próspero mercado de adolescentes. Para fines de la década, casi cualquier ciudad provincial, disfrutando de la afluencia posterior a la guerra, de la educación universal y de los ampliamente extendidos horizontes culturales, alardeaba de su propio circuito de negocios de discos, partituras musicales y clubes de jazz.

Entonces, ¿qué diferenció a Lennon y McCartney? Trabajo duro, por supuesto; su inextinguible sed por nuevas influencias; su disposición alerta ante las tendencias culturales de la época; su voluntad para desarrollarse y madurar, como hombres y como músicos. Y luego está la alquimia sin comparación entre ellos, pese a sus caracteres tan diferentes: Lennon era cáustico y rebelde, McCartney era confiable y tranquilo. Pero sus diferencias alimentaban su colaborativo, competitivo, feroz impulso creador.

Incluso al comienzo, los críticos inteligentes reconocieron sus logros. En 1963, William Mann, de The Times de Londres, asombró al mundo musical al nombrar a los Beatles como "los compositores ingleses sobresalientes del año". Mann, tal vez parcialmente en broma, alabó "la actitud autocrática pero de ningún modo no gramatical hacia la tonalidad (más cercana a, digamos, los villancicos de Peter Maxwell Davies en O Magnum Mysterium que a Gershwin o Loewe, o incluso Lionel Bart); el dueto enardecido y casi instrumental, algunas veces en falsetto, detrás de la línea melódica; los juegos con las vocales alteradas (I saw her yesterday-ee-ay) y las diferentes, a veces sutiles variedades de la instrumentación..."

La mayoría de los lectores pensaron que Mann se había vuelto loco. El tiempo, sin embargo, ha demostrado que tenía razón: dentro de un siglo, cuando gran parte de la música del siglo XX sea completamente olvidada, es una apuesta segura que personas en algún lugar todavía estarán cantando Hey Jude o Penny Lane.

Como Shakespeare, otro provinciano inglés que produjo la grandeza desde ninguna parte, los Beatles superaron sus modestos comienzos. Escribieron una imitación de los íconos estadounidenses que amaban, pero eran más que imitadores serviles. Fueron atraídos por los ritmos de su infancia, las rimas de guarderías infantiles, canciones marinas, las baladas de la clase trabajadora y de las rutinas de los music-hall que constituyeron la materia prima de la cotidiana vida musical inglesa.

Como todos los grandes artistas, trascendieron sus circunstancias históricas inmediatas. Tal vez nadie más ha llegado a capturar tan de cerca el vigor, optimismo y la diáfana posibilidad de ser joven. Aún cuando las composiciones más optimistas de McCartney-Lennon están moteadas de oscuridad y sombras, lo que brilla es su actitud hacia la vida, la irreprimible alegría de la banda que una vez fue bautizada Yeah Yeahs. Ellos eran los hijos de Inglaterra. Pero pertenecen al mundo.

(Dominic Sandbrook es profesor de historia de la Universidad de Oxford. Escribió "Never Had It So Good: A History of Britain from Suez to the Beatles".)
ESCRIBE EL PRODUCTOR DE LOS BEATLES

"Los contraté por el carisma"

George Martin firmó el primer contrato de grabación de Los Beatles en 1962. Produjo y arregló todos sus discos. Aquí cuenta cómo los conoció.
George Martin

Qué estaba haciendo yo el 6 de julio de 1957, cuando Paul McCartney, de 15 años, se fue a escuchar a John Lennon, que tenía 16 años, quien actuaba con su banda en una fiesta de iglesia en Liverpool?

Lo más probable es que haya estado trabajando en los estudios Abbey Road, en Londres, sin advertir el significado de este encuentro aparentemente anodino entre un par de adolescentes que calibraban sus respectivos talentos y deseaban jactarse sobre lo que podían hacer con sus guitarras baratas.

John y Paul deben haberse mostrado muy precavidos, preguntándose si podían tocar juntos. Quizás intentaban ser cool pero también mostrarse exaltados, perspicaces para destacar en lo que ambos amaban: escribir y ejecutar canciones.

En ese momento tal vez yo estaba en el estudio Número Dos, haciendo un álbum con Peter Sellers, un miembro de The Goon Show, un programa de radio inmensamente popular. Ignoraba que esos álbumes de comedia serían una ventaja en nuestra relación futura. Los Beatles adoraban a los Goons y me trataron con cierta reverencia cuando nos encontramos en junio de 1962. (Debo aclarar que la reverencia no fue excesiva).

Una cierta desesperación me llevó a unirme a los Beatles. Yo era director artístico y de repertorio en Parlophone, subsidiaria de EMI, y había recibido una llamada de Syd Coleman, un amigo y editor de música de EMI, quien había escuchado una grabación como cortesía de su joven gerente Brian Epstein. Yo estaba buscando el mundo pop, deseoso de ramificarme y marcar un éxito allí. Epstein estaba en Londres para un intento de última hora de conseguir a alguien interesado en los Beatles.

George Harrison, el más joven del grupo, era el más atrevido, y al comienzo fue el que más me encantó. Pete Best era en ese momento el percusionista, que pronto sería reemplazado por Ringo, el más maduro del grupo. Pero eran John y Paul quienes lideraban el camino. Incluso entonces eran las figuras descollantes del cuarteto que yo debía juzgar.

Ellos presentaron algunas de sus canciones originales, Love Me Do, P.S. I Love You y Ask Me Why. El resto eran en su mayoría parte de un viejo repertorio, como Bésame mucho. El material no me impresionó, y menos que todo, sus propias canciones. Estaba convencido de que eran incapaces de crear un éxito musical.

Los contraté por la fuerza de sus personalidades, por su carisma. Ellos tenían un tipo especial de magnetismo que a uno lo hacía sentir disminuido cuando estaban ausentes. Si a mí me gustaban tanto, pensé, entonces también a su audiencia, con tal que pudieran escribir buenas canciones.

John y Paul habían aparecido con una canción, un intento de una balada tipo Roy Orbison que yo encontré realmente lúgubre, y se los dije. "Tal vez si ustedes duplican el tempo podrían llegar a algún lado", les dije, sin pensar que algo podría resultar de eso.

La siguiente vez que vinieron, sin embargo, me mostraron qué habían escuchado, y me di cuenta lo ansiosos que estaban por aprender. Con un poco de armónica y un arreglo firme, ese gorigori se transformó en su primer éxito.

Please, Please Me entró en las listas de éxito británicas al comienzo de 1963. La racha continuó con no menos de otros 10 consecutivos éxitos que se fueron al tope de la tabla.

Para mí, el mayor entusiasmo provenía de ver su talento crecer como plantas exóticas en un invernáculo. Aunque los elogiaba, les dije que todavía deseaba algo mejor, y por cierto que me lo dieron. Después de Please, Please Me, produjeron From Me To You. Y más tarde, She Loves You.

Ellos me asombraban con su fecundidad y su cuidado para variar sus enfoques en cada canción. Nunca me dieron algo recauchutado de sus éxitos previos, nunca una secuela de La Guerra de las galaxias. Siempre había un nuevo giro, una rutilante demostración de cómo la escritura de sus canciones había florecido.

El éxito parecía caerles bien, y ahora con Ringo en la percusión, y George comenzando a seguir a John y Paul en la creación de buenas canciones, estaban camino al estrellato. Algunas veces John gritaba: "¿Hacia dónde vamos, colegas?". "¡A la cumbre, Johnnie!", era la respuesta de ellos.

John y Paul se convirtieron en hermanos en guerra. Aunque sus creaciones conjuntas tallaron sus caminos, ambos tenían grandes egos. Habían acordado mancomunar sus talentos, y cada canción incluía ambos nombres sin tener en cuenta quien la había escrito. Pero rápidamente comenzaron a escribir casi enteramente solos, y en competencia. Ellos estaban juntos en la mayoría de las cosas, pero la escritura de las canciones era una cuestión aparte. Todavía se amaban, pero ambos querían ser la estrella principal. Y eso era algo bueno: la competencia estimulaba logros mayores.

Cuando yo era joven, adoraba a George Gershwin y a Jerome Kern, Cole Porter y Richard Rodgers. Nunca en mis sueños más fantásticos imaginé que trabajaría junto con talentos que igualaban a esos gigantes de las canciones populares. Pero vinieron John Lennon y Paul McCartney y mi vida cambió. Por supuesto que se apoyaban en mí y me hacían trabajar a muerte, pero realmente lo valía, y ellos mantenían ese encanto atrevido que me había enganchado al comienzo.