viernes, junio 13, 2014

Geoff Emerick, Habla el guardián de los secretos de Los Beatles

Geoff Emerick, Ingeniero de Sonido en Abbey Road, ofrece una visión inédita del trabajo para Los Beatles y Paul McCartney

El grueso de El sonido de los Beatles transcurre en aquel discreto caserón londinense, Abbey Road. Geoff Emerick tuvo silla de pista en la más deslumbrante historia musical de los sesenta: Ganó dos premios Grammy por ejercer de ingeniero de sonido de los Beatles (más otro por su trabajo con Wings y un cuarto por el conjunto de sus aportaciones técnicas). Emerick se sentó detrás de la mesa de grabación en sus elepés más audaces: de Revolver (1966) a Abbey Road (1969).
 
Emerick desmitifica lo que significaba un puesto en Abbey Road. Entró allí gracias a la gestión rutinaria de un orientador profesional ante EMI. Conviene recordar que aquella empresa era casi tan tradicionalista como el Palacio de Buckingham. Los técnicos estaban obligados a llevar batas y la pirámide laboral resultaba asfixiante. Abundaban los jefes excéntricos o dictatoriales. En 1968, el director del estudio cortaba la electricidad para echar a Pink Floyd: los horarios eran sagrados (y las horas nocturnas se pagaban extra).
 
Los Beatles cambiaron todo: como motor de EMI, imponían su propio ritmo. Sin embargo, a pesar del prestigio y las horas extra, algunos empleados preferían no trabajar con ellos. Los de Liverpool marcaban las distancias con la mano de obra: no solían compartir comida, bebida o confidencias. Al gozar de permiso para investigar, sus sesiones podían ser "absolutamente exasperantes". Y el clima, según se deterioraban las relaciones internas, se hizo irrespirable.
 
Sabiendo que Emerick no escribía un diario, cabe suponer que algunos de sus "recuerdos" han sido adquiridos a posteriori. Pero fue testigo-víctima de las tensiones creativas en aquellas jornadas. Sin menospreciar la aportación musical de George Martin, el productor queda retratado como un equilibrista poco solidario. Ejerce sus privilegios jerárquicos y no renuncia a su taburete, simbólicamente más alto que los asientos de los Beatles.
 
Respecto a estos, lo que imaginábamos: John Lennon empuja hacia la experimentación, aunque sus ideas no sean prácticas (cantar mientras se balancea colgado del techo) o le cueste verbalizarlas. Emerick le atribuye una de las cuñas que romperían a los Beatles, cuando otorga voz a Yoko Ono -hasta entonces, ajena a la música pop- en las discusiones clave. Intenten visualizar a Yoko convaleciente de un accidente automovilístico, instalada durante semanas en una cama en pleno estudio, recibiendo a sus amigos y con un micro conectado al cuarto de control, para poder lanzar sus opiniones sobre lo que se está tocando.
 
Se certifica la santa paciencia de George Harrison y Ringo Starr, ninguneados por los jefes del cotarro. A su modo, se desquitan cuando la acción salta al estudio de Apple en Savile Row. Allí Harrison se convierte en un señor hasta grosero, que interrumpe conversaciones para recitar plegarias. Y Ringo, el sensato Ringo, destroza literalmente el edificio por el capricho de construir un anexo para grabar bandas sonoras.
 
Obviamente, Emerick es un "hombre de McCartney" en más de un sentido. Sitúa en Sgt. Pepper el ascenso de Paul a productor de facto del grupo: George Martin lleva mal el horario nocturno y tiende a adormilarse. McCartney es un perfeccionista. Y tiene suficiente diplomacia para salir pimpante de situaciones complejas, como la tragicómica estancia en Lagos, para grabar el álbum cumbre de Wings, Band on the run.
 
En Nigeria, comprendemos el neocolonialismo de las multinacionales. Teóricamente, los estudios de EMI en todo el mundo estaban estandarizados. En realidad, Lagos usaba material obsoleto, procedente de Abbey Road. Que tampoco era el estudio puntero del planeta. Incluso en 1970, un Phil Spector, habituado a la tecnología estadounidense, echaba pestes de Abbey Road. El mismo Emerick enumera sus deficiencias arquitectónicas y su ambiente espartano.
 
Con todo, aquello funcionaba. Hoy parece inconcebible que Sgt. Pepper, la obra más fantasiosa de 1967, se grabara en cuatro pistas: glorioso testimonio de la laboriosidad, la limpieza, la chispa de unos técnicos al servicio de creadores pletóricos. Una experiencia, un espíritu, unos conocimientos que se irán extinguiendo según cierran los grandes estudios.

La lucha -incluso por un solo de guitarra- que mantenían John y Paul; Yoko robándole galletas a Harrison; los colocones de Lennon... Geoff Emerick fue el ingeniero de sonido y testigo de las grabaciones del cuarteto. Nunca había contado lo que allí pasó... hasta ahora.

Estaba allí, en los estudios de Abbey Road, rodeado de cables, discreto, sin levantar la voz, siempre a las órdenes del productor George Martin en su labor de ingeniero de sonido del mítico estudio. Se llama Geoff Emerick (Londres, 1946) y vivió, mudo, episodios que cambiaron la historia del rock: la elaboración de los grandes discos de los Beatles. Emerick ha decido ahora hablar. Lo hace a través del libro El sonido de los Beatles, donde narra al detalle el declive personal de la banda, su manera de trabajar, la aparición de Yoko Ono, las luchas… Estos son algunos extractos del libro.

- TÓCALA OTRA VEZ, DAVID
(Grabación del solo de trompeta de Penny Lane, 1967, por el reputado trompetista David Mason).

Como el verdadero profesional que era, Mason tocó a la perfección al primer intento, incluyendo el solo extraordinariamente exigente que terminaba en una nota alta casi imposible de alcanzar. Fue la interpretación de su vida.

Y todo el mundo lo sabía… excepto Paul [McCartney], claro. Cuando la nota final se fundió con el silencio, habló por el intercomunicador.
– Muy buena, David -dijo Paul con total naturalidad-. ¿Podemos probar otra vez?

Se produjo un largo silencio.

– ¿Otra vez? -el trompetista alzó la vista hacia la sala de control, con un gesto de impotencia. Parecía que no encontrara las palabras. Al final, dijo con suavidad: Mirad, lo siento. Me temo que no lo puedo hacer mejor.

Mason sabía que lo había clavado, que había tocado cada nota a la perfección y que era un hito prodigioso imposible de mejorar. Entonces, George Martin intervino y se dirigió enfáticamente a Paul, en una de las pocas ocasiones que le vi reafirmar su autoridad como productor en aquellas semanas.

– Por el amor de Dios, no le puedes pedir a ese hombre que lo vuelva a hacer: ¡es fantástico!

[…] Durante un embarazoso instante, el productor y el tozudo y joven artista se miraron fijamente. Por fin, Paul volvió a hablar por el micro interno:

-De acuerdo, gracias, David. Ya te puedes ir, quedas en libertad provisional sin fianza.


- EL COLOCÓN DE LENNON
(Durante la sesión de grabación de Lovely Rita, de Sgt. Pepper’s, 1967).

Paul, George Harrison y él [John] estaban haciendo coros alrededor del micrófono cuando Lennon anunció de pronto que no se encontraba bien. George Martin habló por el intercomunicador:

– ¿Qué pasa, John? ¿Es algo que has comido?

Los otros soltaron unas risas, pero John permaneció solemne.

– No, no es eso -respondió-. Es que me cuesta concentrarme.

En la sala de control, Richard [Lush, ayudante del ingeniero] y yo intercambiamos miradas. “Vaya –pensamos–, la droga empieza a hacer su efecto”. Pero George Martin no parecía tener ni idea de lo que sucedía:

– ¿Quieres que te acompañen a casa? -preguntó.

– No -dijo Lennon con un hilo de voz lejana.

– Bueno, pues ¿quieres tomar un poco el aire? -sugirió George amablemente.

– Vale -respondió el sumiso John.

Tardó mucho en subir las escaleras; se movía como a cámara lenta. Cuando por fin cruzó el umbral de la sala de control, me di cuenta de que tenía una mirada extraña y vidriosa […]. De pronto echó la cabeza hacia atrás y se puso a mirar atentamente al techo, atemorizado. Con cierta dificultad, por fin, soltó unas palabras no especialmente profundas:

– Vaya, ¡mirad eso! -estiramos el cuello, pero lo único que vimos fue… el techo.

– Vamos, John, podemos subir por las escaleras de atrás -dijo George Martin suavemente, llevándose al ofuscado beatle de la habitación.

[…] George Martin regresó a la sala de control, solo. […]

– ¿Dónde está John? -preguntó Paul.

Antes de que Richard pudiera responder, George Martin habló por el intercomunicador:

– Lo he dejado en la azotea, mirando las estrellas.

[…] Al cabo de un par de segundos, se dieron cuenta de lo que sucedía: ¡John está en pleno tripi y George Martin lo ha dejado solo en la azotea! Como si fueran actores de una antigua película muda, los dos Beatles reaccionaron a la vez y se lanzaron juntos escaleras arriba.


- “¡A TOMAR POR SACO!”
Hubo una ocasión en que la adulación de las fans hizo perder los nervios a Lennon, y yo lo presencié. Todo el mundo regresaba a casa al final de una sesión nocturna en la que John había estado de peor humor que de costumbre. Dio la casualidad de que yo me encontraba en lo alto de la escalera de entrada de Abbey Road justo cuando el chófer de John intentaba maniobrar el Rolls-Royce psicodélico para salir del aparcamiento y abrirse paso entre las fans, que bloqueaban la salida. Siempre bromista, Lennon llevaba escondido un altavoz bajo el capó y un micrófono dentro del coche. De pronto, se puso a gritar: “¡Idos a tomar por saco!”.

Yo lo encontré muy divertido, y además funcionó. Con el susto, todo el mundo se apartó de un salto y el Rolls aceleró hasta perderse en la noche, mientras el cacareo de las risas de John resonaba por la calle.


- “NO TIENES NI IDEA”
(Grabación de Revolution 9, del Álbum blanco, 1968).

Los cuatro Beatles se reunieron en el estudio, y John puso orgulloso los dos temas que había terminado en ausencia de los demás. Por el oscuro nubarrón que vi cerñirse sobre el rostro de Paul vi que Revolution 9 le había disgustado profundamente, y se produjo un silencio embarazoso al terminar el tema. John miró a Paul con expectación, pero el único comentario de Paul fue: “No está mal”, que, como yo sabía, era un modo diplomático de decir que no le gustaba. Ringo y George Harrison no expresaron opinión alguna. Los dos parecían claramente nerviosos, y era evidente que no querían meterse en un lío.

– ¿Que no está mal? -dijo Lennon con sorna a Paul-. No tienes ni idea de lo que hablas. De hecho, ¡esto tendría que ser nuestro próximo sencillo! Ésta es la dirección que los Beatles deberían tomar a partir de ahora.

Yoko, con una espantosa falta de tacto, consiguió agravar todavía más las cosas soltando:

-Estoy de acuerdo con John, me parece genial.


- INSPIRACIÓN TÓXICA
(Grabación de Ob-la-di Ob-la-da, del Álbum blanco, 1968).

[…] Cuando Paul anunció varias noches más tarde que quería borrar todo lo que habían hecho hasta el momento y empezar la canción de cero, John se puso como un loco. Despotricando de todo, se dirigió hacia la puerta, seguido de cerca por Yoko, y pensamos que ya lo habíamos visto bastante por aquella noche. Pero pocas horas más tarde regresó hecho una furia al estudio, en un estado mental claramente alterado.

– ¡VOY COLOCADÍSIMO! -aulló John Lennon desde lo alto de las escaleras. Había elegido hacer su entrada por la puerta de arriba, seguramente para poder llamar rápidamente la atención a los tres alarmados Beatles que estaban abajo. Tambaleándose ligeramente, continuó mientras agitaba los brazos para subrayar sus palabras:

– Voy más colocado de lo que vosotros habéis ido jamás. ¡De hecho, voy más colocado de lo que vosotros iréis jamás!

Me volví hacia Richard y murmuré:

– Vaya, vaya, esta noche está de buen humor.

– Y así -añadió Lennon con sarcasmo- es como debería ir la canción.

Vacilante, descendió las escaleras, se acercó al piano y empezó a aporrear las teclas con todas sus fuerzas, tocando los famosos acordes iniciales que se convirtieron en la introducción de la canción, a un tempo demencial. Paul, demudado, se puso delante de John. Por un instante pensé que le iba a dar un puñetazo.

– Vale, John -dijo con las palabras breves y cortantes, mirando directamente a los ojos de su enajenado compañero-. Hagámoslo a tu manera.

Por muy enfadado que estuviera, creo que en lo más hondo Paul se sentía halagado de que su colaborador de toda la vida hubiera dedicado su atención al tema… aunque evidentemente lo hubiera hecho estando totalmente ido.


- LA GALLETA DE GEORGE
(Grabación de The end, de Abbey Road, 1969).

Mientras escuchábamos [la pista base de The end], me di cuenta de que algo que sucedía en el estudio había captado la atención de George Harrison. Al cabo de unos instantes empezó a mirar con los ojos como platos por el cristal de la sala de control. Curioso, miré por encima de su hombro. Yoko se había levantado de la cama y se deslizaba lentamente por el estudio, hasta detenerse ante la caja del altavoz Leslie de Harrison, sobre la cual había un paquete de galletas digestivas McVitie. Despreocupadamente, procedió a abrir el paquete y extrajo con delicadeza una sola galleta. Justo cuando estaba a punto de meterse en la boca el manjar, Harrison no pudo contenerse más:

– ¡¡¡LA MUY ZORRA!!!

[…] Lennon le dedicó algunos gritos, pero poco podía decir en defensa de su mujer (que, ajena a todo, seguía masticando alegremente en el estudio), pues él mismo compartía exactamente la misma actitud hacia la comida.


- LA ÚLTIMA VEZ JUNTOS
(Grabación de The end, 1969).

– Un solo de guitarra es lo más evidente -dijo George Harrison.

– Sí, pero esta vez deberías dejármelo tocar a mí -dijo John medio en broma. Le encantaba tocar la guitarra solista […], pero sabía que no tenía la fineza de George o de Paul.

– ¡Ya lo tengo! -dijo maliciosamente John, poco dispuesto a renunciar-. ¿Por qué no tocamos todos el solo? Podemos hacer turnos e intercambiar frases […].

George parecía dudoso, pero a Paul no sólo le gustó la idea, sino que fue un poco más allá:

– Mejor aún -dijo-: ¿Por qué no lo tocamos los tres en directo?

A Lennon le encantó la idea. Por primera vez en semanas vi un brillo de felicidad en sus ojos. […] Paul anunció que quería tocar el primer solo, y como la canción era suya, los otros aceptaron. Siempre competitivo, John dijo que tenía una gran idea para el final, de modo que sería el último. Como siempre, el pobre Harrison quedó eclipsado por sus compañeros de grupo y le tocó la parte del medio por defecto.

Yoko, como de costumbre, estaba sentada al lado de John […], pero cuando Lennon se levantó para ir al estudio, se volvió hacia ella y dijo suavemente: “Espérame aquí, cariño, sólo será un minuto”. Ella se quedó algo sorprendida y dolida, pero hizo caso a John, y se quedó sentada en silencio. Era como si él supiera que iba a estropear el ambiente si bajaba con ellos al estudio. En su interior, John debió de sentir que para que aquello funcionara necesitaba hacerlo a solas con Paul y George, que sería mejor que en esta ocasión Yoko no estuviera a su lado.
 

martes, septiembre 10, 2013

Agosto de 1962; por qué Ringo reemplazó a Pete (Best)?

Cuando James Dean dejó de ser la imagen del Rock

A lo largo de 51 años, a partir de que Los Beatles reemplazaron a Pete Best por Ringo Starr, se dieron explicaciones que iban de lo absurdo a lo elocuente, llegando, claro, a la versión oficial declarada en ese entonces por su manager Brian Epstein a la prensa local de Liverpool. Pareciera que eso no resultara importante tomando en cuenta que el grupo aún no grababa ni un solo disco pero, como es sabido por todo beatlefan, Los Beatles ya habían creado leyenda en su ciudad y en buena parte de la región norte de Inglaterra, gracias por un lado a su previo periodo de desarrollo en Hamburgo, Alemania; y por otro lado, al hábil manejo que Epstein estaba haciendo de ellos. La versión ofrecida por Epstein, y sostenida por su equipo (y los propios Beatles) sobre el cambio de baterista, fue que ellos y Pete estaban viendo en direcciones totalmente diferentes y que su nueva imagen (melena con flequillo y trajes sastre) no era del agrado del entonces baterista. Incluyeron cosas como desacuerdos por contratos y cosas así, lo cierto es que Pete había sido parte de un juego un tanto turbio en el que jugaba un buen papel la necesidad de una imagen poderosa en los tres guitarristas del frente (John, Paul y George) que se veía un tanto opacada por Pete Best, Rocker hasta el tuétano, odiador de los MODs, bien parecido y con un siniestro aire que empañaba la pulcra imagen que Epstein les acababa de fabricar.

Justamente el punto crucial en la salida de Pete no radicó, como se hizo creer por mucho tiempo, a la amistad de George Harrison con el baterista de Rory Storm (Ringo) en Hamburgo, ni mucho menos a que los otros le tuvieran envidia. Fue Brian Epstein, en su afán de crear un grupo perfecto, quien presionó a Pete a cambiarse a los buenos modales con la idea de cansarlo para que fuera él quien renunciara. Brian hacía que, en las actuaciones, la batería apareciera detrás de los otros tres (y no en lo alto, como lo hizo con Ringo) y le hacía tapar ingeniosamente con atriles (que no usaban) y micrófonos. Cuando George tuvo una discusión con Pete, Brian se las arregló para manipularlo y hacerlo aferrarse a la idea de que Ringo era mejor elemento que Pete Best. Se dio, ciertamente, el momento en que George Harrison estaba convencido de ello y, en conjunto con Brian, hicieron que la vanidad de Paul McCartney jugara un papel importante para ayudar con la presión. John Lennon, convencido de ser el líder de todo eso, solo requirió un empujón de sus dos colegas para participar en la conjura.

Pero las razones de George, Paul y John se limitaron a lo, digamos, infantil. Ellos sólo querían hacerse famosos con el baterista que cumpliera con tocar los tambores, su amistad llevaba ya cerca de una decena de años y habían pasado tantas penas juntos, que no les importaba si se marchaba un baterista (ya habían tocado con demasiados) y entraba otro. No obstante, el interés mercantil de Epstein sí que resulta siniestro y comercialmente despiadado. Hasta ese entonces, todos los grupos tenían un vocalista principal y, cuando el vocalista cambiaba vestuario o, por alguna eventualidad, estaba ausente; alguno de sus colegas cantaba en su lugar. Por lo regular era uno o, si acaso dos, de ellos y el resto se destacaba por cantar poco, cantar mal o simplemente no cantar. En el conjunto de Rory Storm, eran Rory y Ringo los dos únicos capaces de cantar la voz líder y el resto algunas armonías, por lo regular medianas y de índole decorativo. Los grupos vocales, por su parte, eran conjuntos de voces ensayadas con esa finalidad y solo uno o dos de ellos tocaba algún instrumento (por lo regular guitarra de ritmos). Los Beatles, que no se habían dado cuenta pero Epstein sí, eran el único grupo que poseía tres voces líder que lograban armonizarse y separarse sin problemas y, además, tocar hábilmente guitarras (y bajo, en el caso de Paul) al mismo tiempo. John, Paul y George tenían sus propios listados de canciones en las que, cada uno de ellos, llevaba la batuta, cosa que no se había hecho o no se había visto antes. Esta observación hecha por Brian Epstein, para sí mismo, fue el principio del fin de Pete Best dentro de Los Beatles.

Cuando Epstein vio por primera vez a Ringo actuando con Rory Storm, le había parecido un tipo feo y sin chiste. Fue durante una actuación en Hamburgo que se dio cuenta del potencial de Ringo. Según Epstein describió años mas tarde a Hunter Davies, su apreciación fue: "Ringo repentinamente se hizo dueño de la escena. Cantó "Boys" y "Matchbox" mientras tocaba divinamente. No podía quitarle los ojos de encima, el chamaco realmente sabía lo que hacía y, lo mejor de todo, resultó un tipo centrado y modesto". Resulta claro el por qué luego esas canciones fueron incluídas en el repertorio de Los Beatles. Cuando Epstein estudió la posibilidad, su plan maestro, el nuevo órden beatleiano, la solución a todos sus problemas era tener un baterista capaz de cantar, con personalidad, independiente, feo como forastero de western americano y, encima de todo, humilde, sencillo y buena persona. Por una vez mas, Epstein aplicaba su sabio ojo clínico y su acostumbrado toque de Midas. El problema era, ya decidido el asunto, encontrar el modo de generar la marcha de Pete Best.

Brian Epstein creó todo un plan en el que inteligentemente inmiscuyó a mas de una persona. Hizo que Tony Sheridan le ofreciera trabajo a Pete (que declinó) e hizo que hubiera testigos que afirmaran que sí había aceptado, para luego acusar a pete de traición. Hizo que Cilla Black mencionara en una entrevista de radio local que Ringo era mas idóneo que Pete (lo que le provocó muchísimas enemistades a Cilla) y, habiendo convencido a George, todos comenzaron a hacerle la vida dificil a Pete Best quien, irónicamente, fue el último en saber que estaba de más en Los Beatles.

Pete Best fue oficial (y arteramente) despedido de Los Beatles el 16 de Agosto de 1962 (irónicamente, justo 15 años antes de que su héroe Elvis Presley falleciera víctima de sobredósis) y en su lugar entró Ringo y, aunque la idea era la de mantener arriba del baterista a los otros tres, hoy Ringo tiene uno de los lugares mas amados por los seguidores del grupo. En los Rolling Stones solo Mick Jagger lleva la voz líder (Keith Richards canta aceptablemente y RonnieWood está en las mismas, pero ni Brian Jones, ni Bill Wymann, ni charlie Watts pudieron nunca hacer ese papel). En Los Who, Pete Townshend y John Entwistle jugaron un buen papel haciendo voces, y hasta cantando voz líder, pero Keith Moon no fue precisamente un Pavarotti del Rock.

Hoy por hoy, solo dos grupos han sido capaces de emular, y muy bien, a los Beatles en su perfil de voces: Eagles y Queen. Ambos legendarios, ambos con su historia propia, pero ninguno de ambos tuvo que echar a nadie para conseguirlo.

Es cuanto

Messy Blues

domingo, diciembre 16, 2012

Mexi-Beatleismo

Beatles y su significado social en Mèxico

Para quien, en México, tenga mas de 42 años y le gusten los beatles, hablar de ellos o conversar con quienes conozcan de ellos es una práctica común y hasta en cierto modo excesivamente fanática. El culto entre esas personas es extremo y cae en el radicalismo de arengar con las generaciones jóvenes con exactamente los mismos argumentos con los que fueron arengados en su momento: "Eso sí es música, no como las porquerías de ahora". Aunque confieso cierta empatía al respecto porque la música de hoy es terrible.

Pero el tema "Beatles" es algo bastante mas complicado y complejo de lo que pueda sonar, especialmente en países como México en donde la beatlemanía parece, si bien que ya se fue, ha dejado, un marcado eco que no deja de sonar. Parecerá mentira pero incluso Inglaterra guardó por un rato el culto Beatle mientras en Latinoamérica lo mantuvimos despierto y EEUU confrontaba la deshonrosa verdad de que los grupos de ultraderecha en el poder eran sospechosamente culpados de la muerte del beatle mayor, John Lennon, en manos de un supuesto fanático demente en 1980.

Habría que hacer una análisis sobre lo que sí y lo que no es verdad dentro de dicho culto beatle en México pero sería meterse en camisa de once varas tomando en cuenta que México es uno de los países del llamado tercer mundo en los que la gente es dada a las modas y sus exageraciones, no en balde México es un país idóneo para vender basura que no se consume en países mas adelantados, ejemplo el Roñatón, la música de banda y Justin Bieber.

Sin embargo en el caso de Los Beatles (y todo el rock británico de los años sesenta) las cosas fueron bien diferentes y existió un cambio generacional tan marcado que se dieron lugar modas psicológicas "antiadulto" cobijando a una supuesta juventud "incomprendida", pero el contexto real de la "Nueva Rebeldía" venía de años antes con el Rock 'n' Roll de Elvis. Como sea llegaron figuras mexicanas como Toño de la Villa y Javier Bátiz a cambiar el movimiento inclinándolo hacia el beatnick existencialista (sin relación con Beatles) mientras los niños ricos se divertían con el jazz, las gorras de pintor y las barbas de filósofo fracasado.

Fue con la llegada de Los Beatles a Estados Unidos que en México las clases altas comenzaron su consumo en 1964 y, cuando Radio 590 - La Pantera (Núcleo Radio Mil) inició sus programas de rock nuevo (en aquel entonces), la invasión británica llegó de golpe a las clases trabajadoras, los choferes de camión, los taxistas, los empleados de taller, los comerciantes de los mercados y en suma de todos los ciudadanos que componen la cotidianeidad del funcionamiento de la Ciudad de México. Eventualmente Los Beatles llegaron a toda la república de una u otra manera y de ahí surgió la costumbre de incluir al menos un disco en la colección, junto a los discos de Lupita Palomera, Pedro Infante, Las mañanitas Guadalupanas y La Sonora Santanera, superando incluso a grupos mexicanos del momento como Teen Tops y todos esos.

Los años setenta fueron indiscutiblemente los decisivos para la beatlemanía mexicana y los portavoces del movimiento post beatle eran "Radio 590", "Radio Mil", "Radio Éxitos" y "Universal Estéreo" (hasta hoy la única que ha sobrevivido a la modernidad, aunque no tarda en caer) y se daban repentinos brotes de grupos de barrio que intentaban tocar solo beatles terminando en el mundo cumbianchero bajo la presión de sus padres de "recuperar la costosa inversión".

Así y todo, en México, Argentina y Brasil Los Beatles seguían tan vigentes como en sus mejores años mientras en el primer mundo eran Bee Gees, Kiss, Donna Summer, Abba y otros artistas de música ligera los que, se supone, lideraban las listas y las modas. El Rock per sé se había divorciado del comercialismo y daba excelentes bandas de rock que hoy son también leyenda, tal es el caso de The Who, Jethro Tull, Pink Floyd, Queen y otros de la talla, inspirados en beatles, cabe señalar.

Inglaterra y el mundo occidental parecían haber aletargado a los Beatles aunque en 1978 la UNICEF tuvo la ocurrencia de pedir al grupo reunirse para una actuación benéfica con la que fueron despachados tal y como se habían acercado.

Fue en 1980 cuando John Lennon quiso regresar por sus fueros y ponerse a la cabeza de las listas con un Rock renovado pero con la misma esencia con la que había empezado 20 años antes. Desgraciadamente todos conocemos el fatal desenlace de ese 1980. John fue artera y cobardemente asesinado a tiros por un hijo de su puta madre que ojalá se pudra en la cárcel.

Fue la muerte de John la que marcó dramáticamente el regreso y reventa millonaria de las colecciones de The Beatles no solo en México sino a nivel mundial, por todos lados aparecieron bandas tributo, clubs de fans y hasta modas de ropa que recordaban aquella época.

Repentinamente surgio una gran admiración (en muchos casos real) por los cuatro de Liverpool, que curiosamente resultó ser un fenómeno de confirmación respecto a la teoría de que la gente prefiere a Los Beatles como grupo por encima de sus carreras como artistas solistas.

Sin embargo, en algunos puntos de la difusión masiva ocurrió un fenómeno paralelo que colocó la canción "Imagine" dentro de lo que mucha gente piensa que es parte de la discografía grabada por los Beatles como grupo. Quien lee, debe saber que esa canción la grabó John Lennon con Klaus Voorman y Ringo Starr en mayo de 1971, justo en el momento en que John repudiaba mas su pasado con los Beatles.

No es de extrañar que cuando los conocedores le preguntan a alguien no doctado en el tema, "Te gustan los Beatles?", muchas veces recibe una estúpida respuesta: "Sí, la que mas me gusta es "Imagina"". Lo cierto es que el porcentaje de fans que se inclina por la discografía específica de alguno de ellos como solista, es bastante mas reducido en comparación con el porcentaje de la gente que admira el legado de los beatles como grupo.

En México no dejaron de suceder cosas increíblemente insólitas en esos términos. Cuando el Rock era moda (1968 a 1978), el público se dividía en dos perfiles bien marcados, los "Nice" que escuchaban rock académico (progresivo) y que se componía de gente elitista que, ya bien por el nivel escolar o ya bien por las condiciones económicas, despreciaban fieramente a todos los demás, es decir, al otro perfil, los consumistas, que a su ves se dividían también en dos: los "barrio" (o lo que llamaban "la nacada") y los posers que pretendían escuchar rock pero en realidad aplaudían cualquier cosa que fuera promovida por la radio comercial.

No obstante, todos ellos parecían tener una predilección muy especial hacia Los Beatles.

Podrían haber existido a quienes no les gustan (los hay hoy en día y los hubo en los sesentas) pero componen una notable minoría. Así las cosas, los años ochenta avanzaron hacia una desvirtuación de la música que terminó con cosas como el "Rap" y sus posteriores hijos además de la lambada y otras modas nocivas que terminaron llevando a artistas sin estudios ni preparación a firmar contratos de grabación dando vida a la "Onda Grupera".

En los noventas la música de mala calidad, artística y poética, se apoderó hasta de la televisión (que antes se destacaba por menospreciarlos) y los gruperos se convirtieron en autoridades.

Los años noventa no fue, en el sentido de la pérdida de calidad artística, privativo de nuestro país. En todo el mundo el rock dejó de ser un rubro de importancia y, de hecho, bajo su pretexto se hicieron cosas que justificaban insolencia y mala educación (lo que hoy es aún hasta una gracia).

En cuanto a los beatles y su culto, y precisamente por esto surgieron los puntos anteriores, los años ochenta representaron una especie de "Gloria de memorias" en la que George Harrison y Ringo Starr asumieron un respetuoso duelo de hermanos que habían perdido al hermano mayor de manera trágica, sin tratar de aprovecharse de ello. Dieron a su público sus correspondientes lamentos y trataron de no hacer ruido excesivo para no sacar partido de la muerte de John.

Paul McCartney por el contrario, intentó por todos los medios de minimizar a John como leyenda, tratando de escalar incluso sus propios logros figurando siempre en primera plana.

En 1983 su popularidad estaba ensombrecida por John Lennon y buscó el modo de retratarse con Michael Jackson para que el público nuevo lo asumiera a él como el Beatle vigente (en realidad como Paul McCartney el solista) y se enfrascó en experimentos "musicales" tan aberrantes como de pésima calidad. A esas alturas Paul tenía mas éxito en los negocios que como músico y ni su participación en Live Aid, 1985, limpió la mala impresión que los beatlefans en todo el mundo se habían formado de él.

Los noventas fueron marcados por un oleaje opuesto. Quien hubiera sido productor de los discos de los Beatles, George Martin, y la compañía disquera, EMI Capitol, iniciaron el proyecto de realizar la famosa Antología. Su primer idea se basaba en lanzar grabaciones alternas y tracks rechazados solicitando permiso, irónico, a la compañía de Michael Jackson para poder elaborarlo. Esa compañía, aún siendo propietaria de las canciones de Los Beatles, tenía que pedir permisos genéricos a las cuatro partes inmiscuídas. Es decir, obtener una firma de conformidad por parte de los tres beatles sobrevivientes y de la viuda de John Lennon.

Tomando en cuenta la intransigencia de una nueva rica con ideas estúpidas como Yoko Ono y la postura de burgués barato de Paul, la cosa no pintaba muy bien para el proyecto. Insólitamente Yoko dio su consentimiento (condicionando que ni Cynthia ni Julian fueran siquiera mencionados, no al menos en grado de importancia) y Paul vio el modo de aprovecharse de ello.

Aunque suene dificil de entender, fue una buena decisión -la de Paul-. Apoyando la creación de la Antología apoyada por películas, Paul McCartney recuperó, en parte solamente, la simpatía de sus antiguos admiradores. A este punto, el culto Beatle adoraba al grupo como tal pero, de modo individual, Paul era considerado como el fresa del grupo, el niño burgués y vendido. En México hubo un tiempo en que pocos aceptaban a McCartney como un beatle en forma, por extraño que resulte.

La década del 2000, fue la de los contrastes. México cayó al abismo en todo sentido musical y artístico, cualquier mujer que lanzara berridos aceptables y entonados era coronada como "La diva de las bandas", los grupos mexicanos de rock dejaban mucho qué desear. Los que no hacían repetitivo y mal realizado Rock Urbano, grababan cosas mas propias de la música pop que del rock. El Rock and Roll cayó hasta la cloaca (e irónicamente una telenovela de Televisa le dio cierta resurrección) en tanto las estaciones rockeras de radio en la capital habían desaparecido así como los cines y muchas cosas que garantizaban un buen nivel de cultura.

La cultura musical de México iniciaba su declive y las cosas comenzaron a perder su sentido real de ser. Aún con esto, el culto Beatle ofrecía el único oasis que refrescaba la escena logrando incluso que la gente no olvidara del todo toda aquella música de los años sesenta.

Este otro fenómeno (los mexicanos que no sabemos ser equilibrados, carajo) también dio lugar a dos tendencias opuestas: La cultura Retro y la Neostalgia Camp. Ambas confundidas casi siempre ya que la primera es remembranza de épocas cuyas cosas y conceptos de calidad son veneradas como algo que se fue y que muchos quisieran que revivieran, la segunda es, por otro lado, una, precisamente, nostálgica manera de recordar todo lo viejo, especialmente cosas que en su momento destacaron precisamente por su mala calidad y hasta en cierto modo el mal gusto.

Aún así, la beatlemanía seguía, y sigue, tan vigente como en los mismos años sesenta, bien sea por el retro y la neostalgia o bien sea por cultura de herencia misma. El concierto gratuito masivo que Paul McCartney ofreció en el zócalo de la ciudad de México el 10 de mayo de 2012 es una prueba fehaciente de ello.

El día de hoy, Los Beatles siguen siendo, para mucha gente, esos cuatro surgidos de la provincia norteña llamada Liverpool, que se hicieron famosos bajo la tutela de un empresario judío, Brian Epstein, que bien supo venderlos a nivel mundial en el momento correcto y la época correcta.

Los Beatles son, para su público mexicano, los Cuatro Fabulosos que revolucionaron la música y por todos lados existen grupos tributo, algunos hasta viven de ello.

Hay innumerables clubes de fans que se destacan mas por sacarle dinero a sus agremiados que por crear un verdadero culto en forma. Existen discografías que se venden en sitios destinados como el tianguis del Chopo así como su memorabilia y hasta, en extremos casos, trajes reviviendo sus diferentes etapas, en especial los trajes grises de las giras y los de la portada del Sargento Pimienta, así como las muchas interpretaciones del famoso "Abbey Road" que, por cierto, ha sido plagiada hasta el cansancio.

Hoy el culto es hablar de John, Paul, George y Ringo. La gente del culto no acepta Lennon, McCartney, Harrison o Starr porque es una manera de separarlos o hacerlos exclusivos.

Es menester aclarar de todos modos que John Lennon es considerado una especie de mesías del rock que ha superado al mismísimo Elvis. En México hablar de Los Beatles es éxito garantizado (díganmelo a mí) pero hablar de ellos como solistas, para mucha gente, en un asunto muy poco interesante.

Aún así es sorprendente que tanto John como George son una especie de beatles consentidos tal vez porque partieron pronto o tal vez por ser los guitarristas del grupo. Guitarristas como yo consideramos que George era el músico de las seis cuerdas aunque también consideramos que Paul era, mal que bien, el altamente capacitado para "hacer música casi por encargo" (frase de Hunter Davies).

Los Beatles en México son un culto que trascenderá a nosotros mismos como sociedad.

Messy Blues

domingo, agosto 28, 2011

Beatle Marquee Club

El cuartel general donde se forjaron el rock británico y el culto beatle trascendental

El "Marquee Club" es aquel legendario lugar en el que todos los artistas londinenses de renombre consolidaban su estrellato para posteriormente alcanzar la notoriedad británica. Curiosamente en 1966 se convirtió en algo mas que el mejor lugar de espectáculos de música pop. Cuando sus puertas se cerraban después del show las cuatro bandas mas significativas del momento se apoderaban del lugar convirtiéndose en un club privado compuesto por The Beatles, The Rolling Stones, The Who y The Animals. Solo los músicos de esas bandas y sus allegados conformaban la concurrencia de esas privadas fiestas en las que surgía la naturaleza neoburguesa de los entonces jóvenes músicos. Cabe mencionar que el Marquee se convirtió en el refugio de los cuatro de Liverpool después de que hubieron abandonado las giras, poco antes de la muerte de Brian Epstein. Es decir, se podría señalar abiertamente que el periodo que definió el sonido Beatle como culto (Rubber Soul-Revolver) nació en la época del fin de los conciertos acuñado, ese sonido, por sus contactos deliberados y accidentales con la moda de las drogas y las filosofías novedosas (como lo indú, por citar un ejemplo).

En ese momento Los Beatles dejaban el escenario para ingresar de lleno en el laboratorio de los estudios y crear su leyenda en tanto los otros tres (Stones, Who y Animals) tomaban para sí lo que aquellos dejaban servido en la mesa aunque de una manera modificada y reemplazando los bulbos de los amplificadores "Vox" por pedales y cajas de distorsión, melotrones y sampleadores para compensar el vacío que dejaban los de Liverpool. Eso sí, todo en buena lid.

Buena lid o no, es cierto, según lo que señala Peter Brown, que John Entwistle (bajista de The Who) tomó la diversión de Bill Wyman, bajista de los Stones, sobre una araña que subía y bajaba en la cortina del escenario y la convirtió en "Boris The Spider", igual de cierto que Wyman creó el riff de "Jumpin' Jack Flash" y Jagger y Richard lo patentaron para su beneficio. Como igual Brian Jones, instado por Paul McCartney, inventó el de "Under My Thumb". Nada nuevo pero Paul precisamente creó la línea melódica de "In my life", canción que hasta ahora se le atribuye totalmente a John Lennon. George Harrison, a su vez, utilizó los experimentos de aquellas Jams para componer cosas como "It's All Too Much" (en lo que John ayudó mucho creando la idea loca de tocar una canción con un solo tono, "Tomorrow Never Knows"). Por cierto Los Animales no fueron ajenos a la influencia y ellos arrojaron cosas como "It's my life" y "See see rider" entre otras, en tanto Pete Townshend tomaba para sí, el sonido que las guitarras Rickenbacker de doce cuerdas lograban para imitar una cítara (instrumento que nunca se mostró interesado en tocar).

El genial baterista de The Who, Keith Moon, resultó el mas bohemio de la caravana permaneciendo cada que podía, bebiendo en el Marquee al menos 48 horas seguidas y en esto contaba con el frecuente apoyo de Ringo Starr, John Lennon, Brian Jones, Keith Richards, Mal Evans (asistente de Los Beatles), Klaus Voorman (amigo alemán de Los Beatles y por ese entonces bajista de Manfred Mann), Donovan, Eric Clapton, Peter Green y el actor Victor Spinetti que resultó tan experimentador como todos ellos, entre muchos otros invitados de lujo. Se cree que incluso el actor norteamericano Steve McQueen participó mas de alguna vez en todo aquello. De esas veladas también hubo ciertos beneficios publicitarios ya que muchos agentes merodeaban el lugar creyendo que Los Beatles dictaban las leyes de quienes fueran mejores en la música Pop de aquel entonces. No fue algo tan irreal, ya que John Phillips, líder de "Mamas & Papas", hizo guardia durante tres días para contratar a The Who, Jimi Hendrix y Jefferson Airplane para que actuaran en el entonces centro de la cultura, California, en un festival multitudinario llamado "International Monterey Pop Festival". Cabe aclarar que se trata de Monterey California ya que muchos han creído que ese festival se realizó en el norte de nuestro país.

Por cierto Jimi Hendrix fue la revelación del Marquee, apadrinado por Chass Chandler (ex bajista de Animals) como manager y Keith Richards como promotor de la idea y, a partir de su debut en el Marquee, todos los guitarristas tuvieron que decidirse entre emularlo o volverse mas mesurados, con la probable excepción de los Stones, Beatles y The Who quienes siempre conservaron su esencia original.

El Marquee sin embargo trajo consigo consas que eventualmente causaron daño. Brian Jones, Mick Jagger y Keith Richards fueron arrestados mas de una vez por posesión de drogas (en el caso de Jones adicción derivada de las juergas en el Marquee); Keith Moon se volvió psicodependiente y siempre necesitó estar rodeado de amigos para sus juergas permanentes (lo que derivó en una congestión alcóholica en 1978 que le quitó la vida), Eric Clapton se volvió adicto a la heroína al igual que Peter Green y este último perdió la cordura de manera permanente. Jimi Hendrix también se volvió adicto y falleció ahogado por su vómito en 1970; Eric Burdon tuvo que reahabiltarse por su alcoholismo también derivado de aquellas veladas. Brian Jones por cierto logró superar sus adicciones no así sus condiciones psicológicas (bipolaridad) que, complicadas con por el asma crónica, también tuvieron sus consecuencias fatales cuando el guitarrista murió ahogado en su piscina en 1969, justo cuando los Stones le habían echado de la banda. John Lennon se insmiscuyó en tanta locas aventuras "Artísticas" que su trabajo en Los Beatles a veces reflejó montos excesivos como "Revolution 9" y un sonsonete guitarrero que aparece en canciones como "Julia", "Happines is a warm gun" y "I've got a feeling", sonsonete que armó la popular canción "Across the universe". Ringo por cierto también se volvió alcóholico a partir de esa época.

Curiosamente los bien portados del grupo fueron Pete Townshend, Roger Daltrey, John entwistle, Bill Wyman, Charlie Watts, Paul McCartney, George Harrison y el resto de The Animals aunque no por ello dejaron de aprovechar la parte benéfica de todo aquello y que en sí fue la mas importante: La creatividad. Gracias al Marquee, a pesar de todo, hoy tenemos todo ese buen rock y cosas geniales como Sergeant Pepper, Their Satanic Majesties, Revolver, Sky Pilot, A Quick One, Purple Haze y toda esa gran música que llegó a influenciar cosas grandes posteriores como Creedence, Queen, Eagles y todo ese Rock Progresivo que tanto nos gusta. De hecho sin todo aquello no existirían cosas como Deep Purple o Pink Floyd y ustedes saben de qué hablo.

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viernes, julio 29, 2011

Dices que quieres revolución?

El desconcertante lado violento de Los Beatles y la repentina inclinación de John por la izquierda

No es nuevo para nadie que se considere rocker de corazón que muchas luminarias tengan mal caracter o sean tan divos que tratan de hacerse valer con modos agresivos tal es el caso del payaso sueco llamado Yngwiee Malmsteen o el guitarrista británico -que me cae igual de mal- llamado Ritchie Blackmore, ambos considerados por amigos y colegas como personas con egos colosales y caracter del carajo que, si bien son excelentes en su negocio, crean alrededor de ellos halos de negatividad y reacciones adversas.

Pero también hay patanes que, pese a serlo, han pasado a la historia con mucho cariño por parte de su público y es el caso de muchos entre los que destacan Keith Richards co-líder de los Rolling Stones y Pete Townshend el alma creadora de la mítica banda The Who. Existen mas pero estos son dos de los mas conocidos casos. De acuerdo a lo mencionado hace casi cuarenta años por Ian Stewart (pianista original de los Rolling Stones) en una entrevista con Barbra Hayes, mucho antes de que los Stones se hicieran siquiera famosos tocaban en un auditorio londinense "pleno de gamberros" en el que Brian Jones contoneaba su rubia melena de tal manera que se ganó la antipatía de los pandilleros que estaban al frente del público. Estos comenzaron a escupirle y en una de esas la saliva de uno fue a dar de lleno en Keith Richards quien retrocedió un paso y avanzó dos mas dando un puntapié en la cara del culpable iniciando la pelea generalizada en la que, cabe mencionar, hubo muchos detenidos. Años mas tarde a algunas horas del fallecimiento de Brian (Jones) y con una trayectoria internacional de al menos cinco años, varios periodistas acosaban en el vetíbulo de DECCA (su entonces compañía disquera) a Keith, Mick Jagger, Charlie Watts, Andrew Low Oldham -su representante-, Kurt Conningham y otros ejecutivos de la compañía para saber si el anunciado concierto en Hyde Park se llevaría o no a cabo dadas las circunstancias. Mick señaló que el concierto se realizaría a lo que un reportero mencionó la conveniencia publicitaria que la muerte de Brian representaba. En respuesta Keith le hizo rodar las escaleras de un derechazo.

Pete Townshend por su parte se hizo famoso primeramente por destrozar su guitarra en escena pero también era conocida su manía de no tolerar a NADIE que se acercara a su espacio escénico. El activista Abbie Hoffman, controversialmente famoso por apoyar al también activista de izquierda John Sinclair (historia aparte merece este tema con John Lennon y Yoko Ono) y mientras presenciaba el concierto de Woodstock en 1969, tuvo la ocurrencia de subirse al escenario mientras The Who actuaba, gritando: "Me parece que este concierto es una mierda mientras John Sinclair se pudre en la cárcel". Pete, que ajustaba su amplificador se volvió hacia Hoffman mientras este estaba en el micrófono y lo golpeó con su Gibson SG a media espalda, Abbie se hincó volviéndose hacia Pete y este lo puso de pie nuevamente golpeándolo en la cara con el puño sacándolo del escenario mientras gritaba: "Largo de mi pinche escenario hijo de puta!". El resto de Los Who se miraron entre ellos pero siguieron tocando (John Entwistle tuvo el atino de comenzar "Sparks" con su sólo de bajo). Mas adelante Pete gritó al micrófono: "Al siguiente bastardo que se le ocurra subirse a mi escenario lo mato, quedó claro?". Otra loca anécdota sucedió en Cleveland cuando Pete Townshend, enojado por el alboroto de la gente gritó: "Cállense hijos de puta!. Mientras tocamos pueden sentarse, pararse o acostarse pero cállense, es un pinche concierto de Rock and Roll!". Lo curisoso es que en todos los casos la gente lo vitoreaba y le aplaudía mas.

En Los Beatles la violencia estaba dosificada y fue hábilmente simulada por Brian Epstein. Mientras fueron los chicos pobres de Liverpool el caracter delincuente de John Lennon era harto conocido y mucha gente lo odiaba por mas de una razón. John mas que ser popular era en realidad bastante impopular y muchos sujetos le tenían miedo y esto incluía a maduros profesores de su escuela y a sus novias en turno. Cuando fueron a Hamburgo las cosas no cambiaron mucho porque John seguía en guardia y llegó incluso a liarse a golpes con uno que otro pandillero alemán dándose valor con sus estrenados amigos "Existencialistas" que los apoyaban igualmente en todo. Paul solo apoyaba las iniciativas de John pero, a pesar de su conocida personalidad suavizada, resultó tan violento y agresivo como John. George por su parte prefería pasar inadvertido en ese sentido y su agresividad se limitaba a un profundo y negro sentido del humor.

Lo anterior, insisto, no es nuevo para nadie pero sí es definitivo que tuvo un relevante y crucial papel en la posterior disolución del grupo, amén de su idealización hacia Yoko a quien aún hoy los seguidores en su mayoría no dejan de culpar del rompimiento de la banda. John sin embargo tuvo un lado mucho mas agresivo del conocido aunque para paliar su impacto fue llevado a sus biografías como una serie de incidentes juveniles sin mas trascendencia. No sucedió lo mismo con Paul quien también contaba con bastante habilidad para el pugilismo (la gente de Liverpool tienen esa curiosa fama) y cuando aquel infame rumor de su supuesta muerte fue hasta el Canada, visitó la redacción de radio del reportero chistoso que lo inventó todo y lo hizo cruzar el cristal que separaba a la cabina de las consolas de un izquierdazo (ya sabemos, Paul es zurdo). Se sabe también de cierto incidente entre Paul y un repotero en el aeropuerto de Londres cuando este lo abordó mientras descendía del avión, Paul lo tomó de la solapa y lo puso contra la escalinata de tal manera que quedaba pendiendo hacia el suelo desde una considerable distancia hasta que el pobre diablo pidió piedad (la policía aburrida de la prensa no intevino en el asunto y cuando publicaron la nota al dia siguiente poca gente lo creyó por tratarse de Paul McCartney).

Pero la pelea que puso en perspectiva (y en jaque) la carrera de Los Beatles fue justo al inicio de las giras en 1963, el día del cumpleaños número 21 de Paul cuando ya pasado de copas el Disk Jockey Bob Whooler, que los había apoyado mucho antes de Brian, dijo refiriéndose a la imagen de traje y corbata que le decepcionaba que un Teddy Boy que lo había impresionado años atrás se comportara ahora como la modosita dama de compañía de un homosexual conocido como Brian Epstein. John lo levantó en vilo y le hizo romper una mesa, lo pateó varias veces, lo levantó de nuevo y lo arrojó contra la cerca haciendo que rompiera las tablas del cercado, lo pateó de nuevo varias veces y lo levantó otra vez para derribarlo a puñetazos. Solo Paul y Mal Evans pudieron detener a John pero Bob Whooler yacía medio muerto en el suelo con las costillas rotas. John fue arrestado y estuvo detenido varias horas hasta que el abogado de Epstein logró llegar a un acuerdo con el abogado de Whooler, no obstante eso el Disk Jockey intentó sacar partido publicitario demandando a Brian y a Los Beatles por daños pero lo único que logró fueron los pagos de gastos médicos. Whooler intentó boicotear a los Beatles apareciendo incluso en televisión contando lo sucedido pero en ese entonces el grupo no era tan conocido y lo único que logró Bob fue crear mas curiosidad de la gente por Los Beatles y a la larga les procuró publicidad gratuita. A pesar de ello la mala fama de John le costó que en 1965 la ultraderecha norteamericana lo convirtiera en su enemigo público debido a aquel tonto comentario sobre Jesucristo.

Resulta irónico que hoy, 2011, Los Beatles como grupo artístico y concepto social sean ciertamente mas populares que Cristo y que John sea, mal que bien, el Beatle mas popular de los cuatro y por ende mucho mas popular que Jesucristo. No es nuevo entonces ni extraño que el ex nazi Ratzinger intentara sacar provecho de John y sacara aquella idiotez de que la iglesia perdonaba a John Lennon por su comentario sobre Jesús.

John Lennon no fue el único violento en el grupo pero sí quien mas lo demostró. Ya todos sabíamos sus capítulos de violencia doméstica con Cynthia (mucho antes de que ella publicara su libro) porque Peter Brown lo mencionó en los ochenta en su libro "Shout!" y sabíamos que John se sentía encerrado en un cascarón de oro desde su canción Help! (muchos expertos opinan que fue su verdadero rompimiento con la banda) pero pocos saben que Paul podía imponerse y causar intimidación hacia la gente que intentaba pasarse de lista con los negocios de Los Beatles, muchos menos conocen los capítulos agresivos en los que Paul llegaba a los golpes cuando era necesario. A diferencia de John, Paul nunca golpeó a mujer alguna.

John Lennon no obstante tiene dos historias cuyo parteaguas es aquella exposición de Avantgard en la que se hizo amigo de Yoko por lo que podemos decir que hay un John Antes de Yoko y un John después con Yoko. Antes de ella el ex beatle era todo un burgués deprimido prisionero de sus demonios, cuando hubo oficializado su relación con ella John era todo un activista de la paz que se vio orillado a pasarse a la izquierda política ganándose con ello el odio del partido republicano en EEUU y apoyando de cerca movimientos como el de John Sinclair (anglosajón famoso por su activismo antirracista). Con su nueva postura John se declaró contrario a la monarquía y devolvió su condecoración (Miembro del Imperio Británico) a la Reina Isabel, a quien aseguró odiar. A inicios de los años setenta John Lennon poco tenía qué ver con el Beatle bocón líder de la mejor banda del mundo.

Pero John no dejó su perfil violento pese a que se ha hablado mucho de ello. El fin de semana perdido (un año sin Yoko nada menos) fue consecuencia de su alcoholismo y precisamente esa violencia que no había dejado de lado. John tuvo episodios de golpes incluso con amigos y siempre fue bastante agresivo lo que puede apreciarse en la película "Imagine" mientras grababa con Phil Spector su canción "Oh yoko!". Mick Jagger mencionó alguna vez que con John solo podía actuarse de una de dos maneras, o le seguías la corriente o mejor te ibas a casa porque debatir con él era negocio perdido, Paul por el contrario limpió su vida y sus actitudes pero hizo cosas decepcionantes como pasarse a la derecha y aceptar ser un Sir condecorado por la Reina. John aún con su violencia resultó ser por mucho bastante mas genuino gracias a Yoko en tanto Paul fue el creador de todo lo que le rodeó, incluso de una Linda McCartney que dificilmente tocaba el teclado en las giras de Wings.

George y Ringo aparentemente permanecían detrás del telón pero su agresividad tenía otro nivel, ellos eran sardónicos y burlones lo cual fastidiaba igual a los cretinos.

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jueves, febrero 10, 2011

A 50 años... como si fuera ayer

50 años después... tan frescos como aquel entonces

Por la madrugada del 7 de julio de 1940 nace Richard Starkey (Ringo), en la tarde del 9 de Octubre de 1940 Johnn Winston Lennon (John Lennon), el 18 de junio de 1942 James Paul McCartney y por último, George Harrison el 25 de febrero de 1943 (el pequeño George de Speke -calificativo que le ponía de malas-).

John comenzó a tocar en la banda de su escuela junto con unos amigos (Len Garry, Ken Griffith, Pete Shoton e Ivan Vaughan) uno de los cuales (Ivan) más adelante le presentaría con Paul, con quien claro está congenió muy bien e iniciaron su trabajo musical que, en aquél entonces dejaba muchísimo que desear pues solo parecían fantasear como todo musico en sus inicios con una banda de Skiffle. Al poco tiempo conocieron a George, un chiquillo tan desesperado por aprender a tocar su guitarra que se la pasaba renegando diciendo que jamás lo lograría (afortunadamente tenía una madre fantástica que siempre le estaba animando), y no era para menos pues en los 50's para la clase baja o media lo más sencillo era pegarse al radio para lograr sacar una canción.

John, Paul y George eran "Los Quarrymen" y con ellos eventualmente tocarían Pete Best y Stu Sutcliffe pero antes de ello, pasaron por nombres tan bizarros como corrientes tales como Moondogs, Rainbows, Silver Beatles y finalmente Beatles. Esto ocurrió cuando Stu se adhirió a la banda e iniciaron una gira de principiantes como teloneros en Escocia. Nada del otro mundo, de hecho era una vil caravana de artistas medianos para cubrir salones de baile en Glasgow y su circuito de provincias pero poco mas. En sí comenzaron a llamarse Beatles en firme poco después de emigrar temporalmente a la pervertida ciudad de Hamburgo. Esto fue por una invitación de Allan Williams, promotor, que ya había llevado a Rory Storm y su banda en la que Ringo Starr tocaba la batería. Por ese entonces incluso Rory veía a los Beatles como una banda común y corriente, de hecho mas corriente que común pero en virtud de la amistad que llevaba con George no hizo mayor aspaviento, sin embargo ciertamente siempre los menospreció bastante mientras estuvieron en Hamburgo.

Los ires y venires de los Beatles en Hamburgo merecen capítulo aparte sin embargo es bueno mencionar que para esta "Gira" John y Paul invitaron a Pete Best -hijo de la propietaria del café en el que tocaban mientras estaban en Liverpool (el Casbah Club)- quien era tan serio y calmado que no representaba problemas para la inquieta forma de ser de John, la vanidosa forma de ser de Paul y la intransigente e irónica forma de ser del entonces todavía adolescente George. Con Pete incluso formaron un buen equipo pero es verdad que su personalidad estaba lejos de ser Beatle inclinada mas hacia la tradición "Presley" de ropa de cuero y cabello grasiento peinado en copete. Pete era un rocker con todas las de la ley en tanto los otros cuatro (John, Paul, George y Stu) probaban casi siempre cosas nuevas, lamentablemente también los estupefacientes por moderados que fueran asunto que los confinó en cierto modo a cierta dependencia que, si bien se vio reflejada en su creatividad posterior, también dañó mucho sus relaciones personales a futuro. Los otros tres eran bastante mas MODs.

Resultaría un tanto necio y repetitivo hacer un refrito mas de la archirrebuscada (y en muchos casos hasta mejorada) biografía de los Beatles de la que se han dicho verdades a medias y demasiadas mentiras (caso concreto Sergio Sepúlveda de TV Azteca quien dice demasiadas inexactitudes cada vez que se refiere al cuarteto o a alguno de ellos), resultaría aburrido y hasta oportunista mencionar la cantidad de drogas y los muchos excesos de los cuatro jóvenes provincianos que hicieron bingo a través de un agudo empresario heredero de un imperio comercial en Liverpool (Brian Epstein) así como lo inexpertos que eran al principio y lo expertos que nadie mencionó luego si se convirtieron o no pero, ¿por qué pocos mencionan certeramente el legado por sí mismo que benefició desde el principio a una economía decadente como lo era la británica en los primeros años sesenta?. Retomando precisamente aquellos años en los que los Beatles regresaron derrotados de Hamburgo parece existir una abismal diferencia entre aquel grupo y el grupo que hoy vende millonarias sumas tan solo por mercancía de culto.

El periodo comprendido entre 1959 y 1960 es probablemente el mas menospreciado pero en realidad debería ser el mas crucial para que todo eso funcionara. Si alguien no sabía el detalle, John Lennon era muy hábil para las sutilezas y la logística y prueba de ello fue apreciar que Pete Best era probablemente quien podría convertirtse en una piedra en el zapato para el grupo toda vez que, a diferencia de ellos, era un sujeto bien parecido, adinerado y con suerte en los negocios lo que podría confinar la presencia de los otros a un plano secundario (y esta teoría no es tan incierta, está comprobado que muchos miembros de perfil bajo en bandas exitosas suelen tener a la larga mas seguidores que las figuras principales, tal es el caso de John Entwistle de The Who y Freddie Mercury de Queen -en esta banda el líder era el baterista Roger Taylor-). Mucho antes de que echaran a Pete Best de la banda había incluso una alta probabilidad de que el grupo ni siquiera siguiera tocando dado que todos tenían problemas en casa y desde luego problemas financieros. Los Beatles en 1960 seguía siendo una agrupación de chamacos que aún dependían de la economía paterna y estaban muy lejos de ser rentables como espectáculo. En ese periodo regresaron a Hamburgo en donde Stu dejó de tocar el bajo -que además ni siquiera tocaba bien- y se casó con la fotógrafa Astrid Kirchherr quien hasta ese momento era la única persona de respetable nivel que había tomado en serio y artísticamente hablando a Los Beatles, el mejor potencial fotográfico de los chicos lo obtuvo Astrid mucho antes de su fama. Stu dejó la banda y había pasado dos años soportando las mezquindades del ego de Paul (que peleaba por la atención del líder John) y el incisivo humor negro y abusivo de George. En abril de 1962 murió Stuart y ahora es conocida a detalle la manera en que Astrid fue a recibir a John, Paul y el aún baterista Pete al aeropuerto de Hamburgo y les dio la noticia y es probablemente cierto preludio de ambiente enrarecido que por un lado parecía arrojar tragedias a Los Beatles en ese periodo pero ya habían realizado tratos y contrato con Brian Epstein. Terminaba aquella época de penas, hambres y pequeñas glorias de los días duros de Hamburgo-Liverpool y ahora Brian los llevaba poco a poco por otro peregrinar, esta vez con mas clase y con nuevos rostros y gentes. Estaban ya en un nivel superior al anterior y esta vez ya tenían un poco de dinero en sus bolsillos, dinero ganado por ellos mismos.

1962 marcó varias cosas al mismo tiempo como fue el recibir portazos de disqueras mayores y menores y hasta casas disqueras mediocres que se daban el lujo de mandar por un tubo a todos aquellos chicos que salían del Skiffle para tocar Rock and Roll elvisiano que ya comenzaba a fenecer (mucho de ello debido a las trágicas caídas de figuras como Buddy Holly y Richie Valens en 1959). Londres y sus empresarios no parecían quererse arriesgar con cuatro norteños del puerto mas desacreditado del país ni mucho menos, pero un golpe fortuito llevó aquellas cintas magnéticas de Brian Epstein al estudio de Parlophone y a las manos del productor encargado, George Martin, quien con muchas dudas los audicionó en junio de ese año y adelantó un poco la probabilidad de hacerles un disco en forma dependiendo de muchas cosas. Aunque de manera un tanto arriesgada, George Harrison comenzó a promover la salida de Pete Best para colocar a Ringo en su lugar, jugada que los otros dos apoyaban pero no se atrevían a encarar ni a manifestárselo a Brian. En agosto se salieron con la suya, Pete fue echado del grupo y Ringo llamado a filas. Resultaría exagerado decirlo pero mucho de lo que pesó sobre la decisión fue el físico de Pete y su negación a la nueva imagen del grupo. Con Ringo en la banda habría un miembro que, por sujetarse a las reglas, acataría las imposiciones y además sería menos atractivo que los tres miembros frontales. Resulta irónico que hoy por hoy Ringo tenga muchos mas fans de lo que ellos esperaban.

Mencionar desde el primer hit, "Love me do" y toda la histeria que llegó con la beatlemanía (cosa que no se ha repetido en la historia de la humanidad ni con el nefasto Michael Jackson aunque sus publicistas insistan en lo contrario) sería tanto como repetir una vez mas lo que por cincuenta años ya se ha dicho bien o mal pero que ya es muy conocido por todo beatlefan que se precie de serlo. Lo cierto es que el periodo de giras desde la gloria nacional hasta su conquista de Estados Unidos fue algo que los tomó tan de sorpresa que, en menos de dos años (de diciembre de 1962 a febrero de 1964), los Beatles habrían pasado de los provincianos tocando puertas sin respuesta, al espectáculo musical mas rentable y codiciado del mundo así como los jóvenes "solteros" mas deseados por las entonces adolescentes de todo el mundo. Hacia 1965 los Beatles, como buenos nuevos ricos, disponían de las mejores cosas en el mundo pero también se habían esclavizado a la maquinaria que producía dinero y los exprimía hasta la útima gota de sudor trayéndolos de un lado a otro del mundo sin oportunidad de salir a respirar un poco. Claro, también debería mencionarse que, esclavizados y todo, no dejaban de tener poder y dinero lo que les procuraba mujeres, alcohol, drogas y todas las cosas que el dinero permite comprar, incluso influencias. Pocos saben que los Rolling Stones sufrieron ciertos bloqueos en sus inicios por parte de los Beatles hasta que Brian Epstein negoció con Andrew Low Oldham, manager de los Stones por ese entonces, ciertos lugares de conciertos y la manera en que ambas bandas lanzarían sus discos. De hecho la canción "I wanna be your man" fue parte del pacto, los Stones tenían que tocar una canción Beatle a manera de reconocimiento por parte de los Stones de que aquellos eran los soberanos de la escena en ese momento. La cruda verdad es que la versión de los Stones a esa canción resultó superior a la que los Beatles lanzaron poco después. Si bien los Beatles eran un grupo armónicamente bien estructurado y Paul era bastante capaz, Brian jones, de los Stones, era un músico tan completo que era técnicamente superior al resto de mùsicos tanto de una como de la otra banda.

Dentro de esa caja de oro con excesos y cansancio, Los Beatles glorificaron cada lugar pero también conocieron la derrota y hasta la angustia cuando Imelda Marcos, la primera dama filipina por esos años, tramposamente quiso aprovecharse de la presencia del grupo en Manila y explotarlos invitándolos a un desayuno del que el agente de prensa del grupo nunca se enteró (estúpidamente Imelda asumía que TODO el mundo debía adivinar sus decisiones como por arte de magia) por lo que la banda jamás atendió la "invitación" y por lo mismo fueron echados violentamente del país sin poder cobrar la actuación y casi bajo riesgo de ser encarcelados de manera ilegal por la pareja presidencial que, años mas tarde, resultaría un par de probados criminales. Filipinas es la nota negra dentro del esplendor de la historia Beatle.

En 1966 dejar las presentaciones en vivo resultaba una arriesgada decisión cuando se estaba creando un imperio comercial como lo eran (y aún lo son) Los Beatles pero, contra las insistencias de Brian Epstein, el grupo decidió dejar a su público antes de que este los dejara a ellos y el tiempo ha probado que la decisión fue la mejor que pudieron haber tomado como grupo comercial vendediscos, la meta siguiente era consagrarse como banda de rock y el rompimiento con los trajes formales y la imagen de niños limpios se colocó en la portada mas ambiciosa y revolucionaria en la historia de la mùsica: Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band, considerado hoy en día como uno de los mejores discos de Rock -a la par de su concepto gráfico-. En ese momento Los Beatles ya enfrentaban toda una maquinaria de Rock que emergía de las agresivas guitarras de Pete Townshend, Eric Clapton, Keith Richards y el mas hábil de todos, Jimi Hendrix quien tocó su versión de "Sgt Pepper's" un día antes del lanzamiento del disco.

1966 fue el nacimiento de Los Beatles como artistas de Rock pero también el comienzo del adios al sueño. La mercadotecnia de la beatlemanía había ayudado a cimentar eso pero las adolescentes que tres años atrás habían gritado histéricas ahora estaban en edad casadera o bien en formación profesional. En cualquiera de ambos casos, estas ya no estaban tan adheridas a la histeria provocada por sus ídolos. En 1967 se dieron muchos problemas que se dieron por menores pero que eventualmente comenzaría a agrietar la estructura del imperio. A ese punto Paul ya dominaba tanto la música como el trabajo en estudio y se empeñó en querer dirigir mucho de lo que se grababa en tanto John se enredaba con cuanta mujer famosa se pudiera hasta que terminó enredándose con Yoko Ono que se presumía como artista de Avantgard; George se metía en la religión budista y Ringo en la actuación. Fue hasta agosto de ese año que los Beatles tuvieron que asumir su propio futuro debido a la muerte de Brian Epstein y fue cuando el barco comenzó a hacer agua.

Es aquí donde conveine hacer la reflexión. Los Beatles resultaron algo mas que un cuarteto bien ensayado, algo mas que cuatro muchachos simpáticos y algo mas que un producto de venta. Puede haber quien lo acepte o no pero la música de los cuatro de Liverpool resultó derribar toda clase de barreras en parte por el tono optimista que, mal que bien, siempre conservó (incluso el Album Blanco es un tanto festivo a pesar de las angustiosas canciones de John) y en parte porque Los Beatles conservaron cierto toque de genuinidad que hasta el día de hoy pocos han conservado. Ellos nunca necesitaron trucos publicitarios ni aliarse en "Dúos" con ningún artista en cartel (por eso sus fans no perdonan a Paul sus estúpidas canciones con Michael Jackson). Lo cierto es que tanto el movimiento por la paz como el nacimiento de la generación moderna se tomó de la mano con la música de Los Beatles.

Las muertes de John y George son de las más tristes y trágicas en la historia de la mùsica pero su música creció mas así como su legado que los hizo clásicos contemporáneos muy por encima de quien se quiera nombrar, incluídos Elvis, Sinatra, Liberace, Pavarotti o quien quiera que se mencione. Nadie que haya hecho música en el siglo 20 podrá superar lo que esos provincianos del norte de Inglaterra lograron en solo ocho años de aquella loca década que marcó el parteaguas de la historia moderna, en parte gracias a ellos y su influencia artística reflejada en todos los artistas y bandas surgidos después de ellos.

A 50 años de iniciar su carrera musical, hoy "The Beatles" siguen sonando tan fresco como una mañana naciente y es que no hay medio de comunicación que no hable de estos geniales chicos. No hay en todo el mundo NADIE que no sepa, aunque sea de manera velada, quienes fueron Los Beatles y no hay banda de Rock moderna que no quiera al menos tocar una pieza de ellos. Saltan a la vista todas aquellas nuevas versiones a las canciones del cuarteto, muy pocas con fortuna para gustar cabe mencionar pero hasta el hacer una banda tributo a Los Beatles resulta ser hoy todo un arte.

Hoy, 50 años después, John, Paul, George y Ringo siguen siendo tan Beatles como en aquel entonces y su legado llegó para quedarse y crecer cada vez mas. Hoy no existe culto mas grande y real como el de ellos superando otra vez, como en los 60's al Elvis Presley, cosa que al Rey debe tenerle retorciéndose en su tumba como cuando quiso bloquearlos en Estados Unifos en aquel entonces.

¡¡¡¡Vivan Los Beatles!!!! (ahí tú disculparás Elvis)

Messy Blues (con información proporcionada por Quiet Oly)

miércoles, diciembre 08, 2010

John Lennon

... a Treinta años de todo aquello

Yo era muy chico y me gustaba tocar la guitarra precisamente porque a mi madre le habían gustado Los Beatles, gusto que voluntariamente heredé y por ende recopilé todas las revistas que ella en su juventud había comprado de "Notitas Musicales", "Sonido" y todas esas en donde Los Beatles (y otros héroes del rock) aparecieron como estrellas de primer nivel. Estudié piano desde los siete pero eventualmente comencé a agarrar una vieja guitarra que andaba por ahí en la casa inspirado por George Harrison y John Lennon a quienes veía como los supremos de ese instrumento. Me volví beatlemano de cepa a pesar de que en esa época Los Beatles estaban considerados como "Moda de antaño" (aunque ya crecía un profundo culto hacia ellos superando nuevamente a Elvis) y usaba el cabello en melena, camisa sesentera, jeans ajustados y de hecho muy a los años sesenta y siempre me ha valido madre lo que la gente diga o piense de mí... incluso hoy.

Una señora vecina de nosotros tenía una especie de club de gente mayor en el que se reunían a platicar e intercambiar cosas de los beatles o relacionadas con ellos. Había un señor que había visto dos conciertos de Paul & Wings, uno de George Harrison y había estado con Ringo durante el rodaje de "Caveman" (medio mamón pero buena gente cuando se relajaba), una señora tenía TODOS los discos habidos y por haber hasta entonces de ellos y los demás incluso tenían hasta tickets de conciertos de Los Beatles en EEUU comprados en alguna fortuita subasta al sur de ese país, era todo un asunto y comenzaron a invitarme por mi marcada afición. Ese año yo había asistido al concierto de un falso Deep Purple (en realidad el oportunista Rod Evans con músicos callejeros) pero seguía sabiéndome poco a comparación de los de Liverpool. Realmente habíamos muchos atrapados bajo la esperanza de que un día John, George, Paul y Ringo se tentaran el corazón y se juntaran aunque fuera por diversión.

En octubre de 1980 en "Radio Éxitos" (A.M. de Radio Centro) durante su programa dedicado a Los Beatles el locutor anunció que John Lennon regresaba de su exilio musical y lanzaba "Double Fantasy" y lo pasaron completito pero con el Jingle de la estación para nadie pudiera grabarlo y luego venderlo en cassette por ahí en los tianguis. Era una época maravillosa, yo comenzaba a tener una noviecilla de manera inocentona (bueno, casi inocentona), tenía una banda primeriza de culto Beatle (que tocábamos medio plano pero bueno) y estaba por recibir un premio escolar. La segunda mitad de 1980 parecía prometer y me sentía el dueño del mundo porque además se barajaba la posibilidad de que la UNESCO lograra reunir a Los Beatles para un concierto benéfico y muchos creíamos que por muy tozudos que fueran al final su generosidad los haría ceder y hacerlos estrecharse las manos nuevamente.

Por una u otra cosa no compré en seguida el "Double Fantasy" pero en eso andaba. Diciembre, la espera de navidad, los días de planear posadas, reuniones, ratos de guitarras con mis amigos, paseos con Miriam, mi novia de entonces y el olor en el ambiente de lo festivo, de aquellos años que apuntaban una nueva década que sabía a modernidad.

Diciembre y yo preparaba cosas de la escuela. Yo escuchaba la radio, Radio Universal por la noche, mi hermana y mi hermano dibujaban o escribían (me imagino que mi hermano dibujaba porque estaba en kinder), mi hermana responde el teléfono y me pasa la llamada. Era mi entonces amigo y bajista, Marco Vinicio Rodríguez Lara (saludos), y dice:

- Oye wey, te tengo una muy mala noticia.

- Pues mientras no hayas visto a Miriam con otro- Bromée.

- Ojalá fuera eso we...- respondió.

- Ah chingá- exclamé- Ps qué pasó o qué????.

- Murió John Lennon- dijo tristemente

Sentí escalofrío y dije

- Ah no mames...

- En  serio, no estoy bromeando. Lo acaban de decir en el juego de futbol americano

- No, no chingues!!!!.

- Lo balacearon saliendo o entrando a su casa, algo así.

En seguida me dio una crísis asmática y, ríase si quiere amable lector, un ataque de histeria. Cambiamos la estación a Radio Éxitos en donde daban pormenores, prendimos la tele y Antenna 5 (un noticiero) daba igualmente la nota de último minuto. Llamé a todos mis amigos y nadie daba crédito, nos reunimos en lo que era el Jardín del Arte (Sullivan y Reforma) y ahí con muchos mas ciudadanos del DF lloramos juntos la partida del gran capitán del barco, nuestro John Lennon nos había sido arrebatado por un hijo de puta frustrado y opacado toda su vida por el resto del mundo. Así de pequeñito era ese infeliz, hoy no es nada el bastardo (ojalá te pudras Chapman). El mundo lloraba a John, nuestro jefe Beatle y todos nos rehusabamos a dejarlo ir. La histeria fue tal que Wall Street tuvo una repentina caída, en el mundo hubo suicidios, Paul dejó pasar un par de días para arrojar su primer declaración, George se encerró en su casa victoriana a pedir por el buen viaje de John y Ringo fue a casa de Yoko a hacer patente su solidaridad. Roger Daltrey, primera voz de The Who dijo: "es la peor pérdida que el mundo ha tenido ya que sin John no habrá ya quien defienda la paz y el amor como lo hizo John, he perdido a un amigo y eso es muy doloroso".

 La hermandad del rock inglés así como la gringa y la mexicana se intensificó y hasta los farsantes de televisa dieron un amplio espacio para tributear a john Lennon.

En un tris mi vida había cambiado, perdí al gurú espiritual que me dio la inspiración para tocar música, el cínico que me devolvió la fe en la gente y que me dio mis mejores momentos cuando me sentía deprimido. Pasaron varios años y la música Beatle no era lo mimo para mí. Encontré a Deep Purple (el original), a The Who (mi banda favorita), Pink Floyd, Led Zeppelin y todos los grandes... claro a Jimi Hendrix mi héroe también y después de aquel terremoto del 85 volví a abrir la caja de los recuerdos, casi como reconciliándome con la vida (porque da la casualidad que soy sobreviviente de ese terremoto) y no me había dado cuenta que el mundo también había cambiado. Ya entonces John no era un culto, era toda una ideología.

Aún recuerdo la triste mañana del 9 de diciembre en que todos nos abrazamos, lloramos, prendimos veladoras y con nuestras guitarras cantamos como para que John emprendiera su partida acompañado por nosotros. No solo fue uno de los días mas tristes de mi vida, fue uno de los días mas tristes de la humanidad.

John Lennon "In memoriam"
30 Aniversario de su partida

Escribió: Messy Blues

lunes, diciembre 06, 2010

John Lennon, el Beatle AntiBeatle

John, el primer Beatle que buscó la caída de su imperio

En su biografía sobre The Beatles, para mi gusto la mas completa en un sentido técnico a partir de su reedición de 1985, Hunter Davies menciona muy especialmente que John Lennon buscó tanto justificar el daño que sintio haber hecho al comercializarse en un principio Beatle que dañó demasiado su propia imagen. Recién separada la banda, John buscó la manera de convencer a ciertos periodistas especializados de lo siguiente:

"Los músicos de Rock somos unos bastardos pero los Beatles éramos los mas bastardos de todos y de los Beatles yo era aún mas bastardo que nadie..."

Obviamente tal sentencia no fue del todo bien acogida por fans puritanos que se quedaron en la "Beatlelandia" del ensueño ni por la parte conservadora del mundo moderno por lo que las élites de la prensa comercial le convirtieron en el Beatle malo, depravado y perverso y a Yoko en una bruja que lo destruyó todo. Lejos de justificarse John solo logró incrementar la mala imagen que mucha gente tenía de él. Curiosamente precisamente eso fue lo que para muchos otros (especialmente gente inteligente, culta y preparada) hizo mas encantador y mágico a John Lennon y al final le convirtió en todo un Gurú de la música moderna en los años setenta.

Sería un tanto aburrido decir que John creció en una disfuncional armonía familiar criado por la famosa tía Mimi como sería igual de archirrebuscado mencionar su hastío que lo alejó de los Beatles desde 1966 y que su lacónica ironía por asumir su vida según venía, lo arrojó a los brazos de una tipa mayor que él, mas preparada que él (Yoko tiene dos títulos profesionales y habla mas de dos idiomas) y que era diferente a todas las mujeres que hasta entonces se habían ido a la cama con él. John Lennon no buscaba ser creativo para contribuir sino para sí mismo y eso es evidente en canciones como "I`m only sleeping", "Tomorrow never knows", "A day in the life", "Glass onion", "Revolution # 9", "Everybody's got something to hide except for me and my monkey" y hasta en aquel loco experimento entre Paul, John y Brian Jones de los Rolling Stones llamado "You know my name" que, además, incluye una Jam con su excolega Pete Shoton e Ian Stewart también de los Rolling Stones. Aunque nadie lo crea incluso Ringo estaba bajo el efecto de ciertos alucinógenos mientras grabaron eso en un par de horas y George estaba en casa tratando de olvidar que era el guitarrista líder de los Beatles. John, con todo respeto dicho, era el primero manifestando una aburrición enfermiza por pertencer a una banda de la que se sentía prisionero, asunto que expresó mas de una vez en cada entrevista que le hicieron en el periódo comprendido entre 1966 y 1968, posteriormente solo trataba de hacer ver que Yoko era una linda japonesa pero que el resto del mundo no sabía ver esa "belleza".

Davies magnificó demasiado la imagen de los Beatles en su primer edición de 1968 por tratarse de un proyecto de estrategia de mercadotecnia pensada por Brian Epstein (quien falleció prematuramente en 1967) y de esa manera la adolescencia inglesa tuvo una biografía de sus héroes Ad Hoc a su propia concepción de ellos. Las biografías subsecuentes (creadas en su mayoría por gente que ni siquiera conoció al grupo en persona) no fueron tan amables y de hecho demasiado oportunistas y por lo mismo no pasaron muchas de estas de un escaparate ocasional en alguna calle elitista de Nueva York y Londres para desaparecer en el olvido de los años ochenta y noventa. Davies por su parte decidió enmendar su error y actualizar su biografía tomando la honestidad y hablando abiertamente de cómo le dolió la muerte de John. Hacía el 2005 incluso la reeditó para mencionar la muerte de George (que evidentemente también le dolió) y también mencionó que John Lennon era una persona perfectible cuyo apostolado por la paz mundial, si bien fue una burguesa postura de un neorico, fue verdadera y genuina.

John comenzó a despreciar la parafernalia Beatle cuando vio que sus colegas se disparaban cada quien de una manera diferente, Paul se consolidaba como un burgués candidateable a ser una estrella por sí misma, George buscaba la verdad en la religión budista y Ringo, experto fotógrafo y el único beatle con talento histriónico, comenzaba una decadente vida sedentaria pegado a la bebida. Cuatro héroes de la música moderna apoderados de las listas y del universo de los medios ahogados en drogas, sexo pero poco Rock and Roll (así lo veía John) y en el caso de Paul en un desmedido ego y una incontrolable vanidad que comenzó a distanciarlos entre sí. De acuerdo a datos vertidos por Derek Taylor, Mal Evans y Neil Aspinall en diferentes entrevistas John respondía con cosas punzantes cuando Paul trataba de establecer algún proyecto Beatle posterior a la muerte de Brian Epstein así que Magical Mistery Tour y Fool on the hill se convirtieron en el enemigo a vencer por lo que arrojó cosas como "I am the walrus" y "Yer Blues" tratando de fastidiar la imagen tipo Tom Jones que Paul trataba de conseguir. En ese sentido incluso George compartía el criterio de John respecto a Paul.

Cuesta trabajo pensar que en 1976 John Lennon se había arrepentido de perseguir el final de Los Beatles y que estuvo a punto de convocar a la banda a volver a grabar en parte porque nadie lo creería de John Lennon y en parte precisamente porque él fue el primero en tratar de distanciarse de ellos a partir de "Revolver", albúm Beatle que aún no finalizaba la primer época de la banda. Yoko Ono, que siempre dominó a John, se encargó de que John finalmente firmara ese documento que disolvía a los Beatles como grupo y desaparecía la empresa como tal y de ese modo se fue abajo la única posibilidad de que los Beatles regresaran (aunque a esas alturas Paul prefería ser Paul McCartney & Wings y no la cuarta parte de un grupo ya veterano).

A Yoko Ono no se le puede culpar per sé de haber precipitado la separación del grupo pero ciertamente puso su parte como el resto del grupo se enfrentó a la responsabilidad de mantener estable una empresa exitosa cimentada por Brian Epstein y que no supieron manejar. De haber llevado una carrera administrativa, como fue el caso de Mick Jagger, probablemente Los Beatles habrían evitado el colapso tanto moral como financiero.

Como sea John Lennon, jefe Beatle tenía la disyuntiva de querer irse o quedarse como lo hizo en aquel 1960 creyendo en el éxito de Brian Epstein.

O... ustedes qué opinan?

Messy Blues

viernes, noviembre 05, 2010

domingo, febrero 14, 2010

40 años de todo, de nada y de mucho

Sobre los 40 años de ABBEY ROAD
Posteo publicado en Memoria de mi hermana Pilar Rivera, Beatle fan de corazón, y mi amigo de toda la vida Carlitos Noyola, baterista de Jazz a quien también le gustaban Los Beatles.


El año pasado cumplió 40 años de haber sido realizado el famoso "Abbey Road" de los Beatles, disco que mal que bien marcó un parteaguas de muchísimas cosas principalmente en la música y de hecho divorció no solo a los Beatles como banda sino además a un par de generaciones (las gritonas de los Yeah yeah y los entonces nacientes hijos de las flores), a la música Pop del Rock genuino y a los idealistas de los materialistas. El disco también señaló el final de una era y su portada resulta un tanto mas profunda que un simple retrato en KODAK color hecho por Linda Eastman de los Beatles caminando por fuera de su compañía disquera hacia la estación del metro.

Resulta irónico creer que la idea de la foto fuera de Yoko Ono tratando de influir con su onda Avantgard con algo fuera de lo común y hoy en día la foto haya influído en casi todos los artistas de Rock, en publicistas y hasta en artistas de música que nada tienen que ver con el Rock. En 1969 la foto fue escogida de entre cientos tomadas por Linda, Astrid Kschmider, Peter Brown, Alex Brodax, Ringo Starr y uno que otro amigo cercano incluyendo la nueva versión de aquella famosa portada de "Please please me" (ellos viendo desde el piso del estudio "C" hacia el vestíbulo) y fue escogida por un lado por aburrición de parte de Lennon y McCartney pero para George resultaba místico caminar del estudio que tanta gloria les dió hacia rumbo desconocido encabezados, para variar, por John Lennon quien mostraba mas que ninguno de ellos las ganas de despedirse de la parafernalia Beatle. Qué curioso resulta que de todos solo George hizo canciones con tinte mas optimista para ese disco y hoy por hoy sean sus canciones las mas reconocidas del album. Bien odría decirse que en el momento en el que George Harrison tomó la batuta de la banda esta se estaba despidiendo de su público.

Abbey Road representa cierto regreso a la burguesía de ser un Beatle y un desprendimiento de ellos con relación al movimiento social que comenzaba a convulsionar al mundo y de hecho fue el momento en que John se perfiló como izquierdista antimonarquía, Ringo como una eprsona seria y un artista consciente de su compromiso, George como compositor y Paul como una suerte de víctima circunstancial que intentaba reconciliar sus diferencias con John y Yoko y de hecho aunque sus canciones en el disco son buenas reflejan mucha de la repentina vacuidad de ideas con temas un tanto planos pero de presencia musical como Oh Darling y Golden Slumbers contrastando con la mediocridad de Maxwell Silver Hammer y su critetio muy personal en She came in trough the bathroom window. John no dijo mucho que digamos a la altura de Sgt Pepper's, Revolver o Help!, discos en los que llevó la batuta y se limitó a gritar trepidantes blues y participar con Paul y George en el memorable duelo de "Solos" de guitarra en The end, canción que realmente resultó ser la última en la que ellos tres tocaron juntos en un estudio después de darle unos arreglos a She came... un cierto domingo en que ni siquiera se despidieron uno del otro. Ringo se lanzó como revelación como compositor con su Octopus's garden lo que hizo que Abbey Road en realidad enfocara mas a George y a Ringo que a los otros dos, muy vilipendiados por la opinión pública debido a sus escándalos con Yoko Ono y Linda Eastman, afrentas que el público no les ha podido perdonar incluso hoy.

40 años desués de sus últimos trabajos como Beatles no pude publicar nada que no dijeran los demás websites o su propio website oficial al respecto por eso preferí esperar y solo mencionar que el disco siendo el último y hecho con cierta desesperación resultó ser uno de los consagrados por la historia y, desmintiendo un poco a los expertos, Abbey Road fue el último que grabaron juntos, mucho después de su fracasado filme "Get back" del que se obtuvo aquel raro documental llamado "Let it be" cuyo Soundtrack lanzó Phil Spector tratando de colgarse precisamente del éxito de "Abbey Road", es por ello que "Let it be" salió después y no antes pero el verdadero último trabajo Beatles es en todo "Abbey Road". Un disco que puso la cuña del final de los soñadores años sesenta y despertó a todos a la realidad, como diciendo: Hey chicos se acabó la escuela, es hora de hacerse responsables cada quién de sus propias vidas.

Un año después de su 40 aniversario es que publico algo sobre el disco, el mejor en muchas cosas, el mas triste en otras y el clásico en un sentido lacónico siendo un Beatle fan.

Es cuanto

Messy Blues