martes, agosto 28, 2007

Cynthia Powell II

Otra sobre Cynthia Powell-Lennon-Twist

Cynthia, la primera esposa de John Lennon, descubre por primera vez la historia completa de su matrimonio con un hombre que llegaría a alcanzar una relevancia mundial.

Nadie puede discutir la trascendente trayectoria de John Lennon en el contexto de la música moderna; su importante papel dentro de uno de los grupos más famosos de la historia y su compromiso con ciertas causas sociales. Pero, tras la imagen de ídolo que ha quedado después de su trágica muerte en 1980, está también la vida de un ser humano con sus virtudes y defectos.

Tras el fallecimiento del músico en Nueva York, Cynthia había guardado silencio sobre diversos acontecimientos. En este libro y en un alarde de sinceridad, nos muestra su relación con el beatle desde una cercanía imposible de superar.

Durante su relato, tendremos ocasión de observar el lado amable de John, pero también su parte cruel. Cynthia, nos habla de sus primeras sensaciones al conocerlo, de su matrimonio, del entorno de los Beatles y su proceso creativo, de la entrada en escena de Yoko Ono, del distanciamiento de su marido y la posterior ruptura, así como de las dificultades que supuso para ella y su hijo Julian, la separación del músico y su posterior muerte.

Cynthia, incluso llega a ofrecernos un retrato de los familiares de Lennon, de sus orígenes y dificultades para expresar ciertos sentimientos. No olvida a la persona que se encargó de criar al joven cuando se quedó sin madre y con un padre que estuvo ausente cuando más lo necesitaba, su tía May; un personaje importante en la vida de John, que en el libro no sale muy bien parado.

Al sumergirnos en este personal relato, podremos enterarnos de algunos pensamientos íntimos de Cynthia con respecto a momentos determinantes en la relación de la pareja.

De esta forma, sabremos el pánico que sintió cuando descubrió su embarazo y la precipitada y peculiar boda posterior; asistiremos al nacimiento del mito de The Beatles, con la incertidumbre inicial de la prensa británica a reconocer su talento y las dudas de los propios músicos en alcanzar el éxito. Iremos comprobado que el deslumbrante éxito del grupo fue mermando la afinidad de la pareja y cómo Cynthia debió quedarse al margen y esconder durante mucho tiempo que era la mujer de John. También hace referencia a la inesperada reaparición de Alf, el padre de Lennon, aprovechando su fama y la incomodidad que esta relación le causaba al músico.

Especialmente descriptivo es el relato de la paulatina inmersión de John en el mundo de las drogas. Hecho que, con el tiempo, sería una de las principales causas de la separación del matrimonio, además de la irrupción de Yoko Ono en sus vidas. Precisamente, en uno de los momentos más descarnados del libro, Cynthia, describe la ocasión en que entró en su hogar para encontrar a John y Yoko juntos, sin que éstos la tomaran en cuenta, llegando al extremo de sentirse una intrusa. Asimismo, se registran algunos datos del maquiavélico entorno que forjaron John y Yoko con respecto a su relación con la ex mujer del Beatle.

Finalmente, Cynthia expone sus argumentos en torno a los motivos de la separación de The Beatles, algunos ya conocidos, como la constante presencia de Yoko Ono en los estudios de grabación y su interferencia en el proceso creativo del grupo.

Cynthia, tuvo conocimiento de la muerte de Lennon mientras regentaba, junto a una amiga, un restaurante al norte de Gales.

EDITADO POR: Ma Non Troppo. Un sello de Ediciones Robinbook www.robinbook.com AUTORA: Cynthia Lennon

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martes, julio 31, 2007

La parafernalia Post-Beatles

Lo que vino después

Después del traumático desaparecer de un cuarteto musical que cambió el enfoque de la comercialización de la música y la visión de la juventud, las vidas personales de sus protagonistas, los beatles, no dejó de ser errática y notoria.

Paul McCartney se entregó en pieza completa al rey consumismo y sus exigencias, aprovechando su apariencia, y solvencia, de niño rico y aburguesado mientras John Lennon extremaba más aún su condición de polémico, rebelde y anarquista de vanguardia.

George Harrison y Ringo Starr continuaron siendo amigos hasta aquella loca aventura que George sostuvo con Maureen Cox (en aquel entonces esposa de Ringo) y luego Patty Boyd (ex de George) los encontró en la cama, desatando así un huracán que dañaría la amistad y ambos matrimonios.

John vivió a fondo su condición de alcohólico y adicto a las drogas casi acabando consigo mismo en 1974 para desaparecer públicamente en 1975, año en que Paul McCartney dio inicio a su regreso mundial con un trabajo mayormente comercial. George y Ringo por su parte continuaban en sus tímidas carreras de filosofo uno y de actor el otro.

La herencia cretina de una beatlemanía inconclusa dejó sembrados por todo el mundo a muchos dementes que se resistieron a creer que la magia de aquel éxito había desaparecido y el hawaiano Mark David Chapman comenzó en 1975 a perpetrar la meta de su vida de la manera más irreal, reprobable e infame que pudiera haber.

Influenciado por literatura subliminal (El Guardián en el Centeno) y el uso de las drogas poderosas, Chapman aguardó hasta diciembre de 1980 para asesinar a John Lennon a las puertas del lujoso edificio Dakota frente a su esposa Yoko Ono.

Después de la caida de John, la beatlemanía resurgió pero en cuerpo momificado como una triste oportunidad del consumismo para re aprovechar aquel éxito válido en 1964 pero procaz y abusivo en 1981. Incluso McCartney se vio dañado en su fuero artístico cuando su máximo rival se vió convertido en leyenda, enfrentando así a Paul con un fantasma ante el que ya no podía competir.

Ringo Starr y George Harrison también tuvieron cierta notoriedad mundial como parte de aquellos grandes recuerdos de los que fue presa el mundo durante todo 1981 pero al año siguiente el mundo musical no sabía exactamente qué estaba sucediendo en escena por lo que muchos artistas nuevos desaprovecharon y crearon corrientes vagas y poco sostenidas como el New Wave y el New Romantics.

Justo diez años después de la muerte de John, la música Pop mundial era pésima, el Rock era peor aún y Yoko Ono había creado un imperio financiero cimentado sobre la muerte de Lennon. McCartney había sabido no solo eludir la leyenda de John sino hasta pudo sacarle provecho y George con Ringo sólo habían atinado a conceder alguna que otra entrevista en diez largos años.

Cuando George Martín y la familia Epstein decidieron lanzar la famosa "Antología de Los Beatles", el mercomún y la industria se preparaban para dar el zarpazo decisivo.

Por primera vez en 25 años, los tres Beatles sobrevivientes se volvieron a reunir para dejarse entrevistar en la Antología pero fue cuando todos sus seguidores de corazón descubrieron la clase de personas que en realidad eran. Paul comercial oportunista, George honesto y sincero y Ringo solo una parte del juego.

Pero la muerte de Lennon representó el fin de toda una época que esperaba despertar en alguna reunión grandiosa, época que terminó de hacerse bandera cuando el guitarrista George Harrison falleció en Noviembre de 2001 a causa del cáncer cerebral.

Messy Blues

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Ringo y su actualidad

Ringo Starr sobrevive a los Beatles

Richard Starkey (Ringo Starr para la historia de la música) publicará a finales de agosto una antología de sus éxitos y material audiovisual inédito con el título de «Photograph. The very best of Ringo», en un pack conjunto de CD y DVD. Son veinte canciones con colaboradores de lujo. La música tiene la virtud de resucitar a los muertos: gracias a «Photograph» volverán momentáneamente con nosotros gente como John Lennon, George Harrison, Harry Nilsson o Linda McCartney.

Ringo Starr ha logrado sobrevivir a los Beatles y no morir de éxito. Ha sabido sobreponerse a la adicción al alcohol y a varios matrimonios (está casado desde 1981 con Barbara Bach), y ha levantado una digna carrera en solitario, aderezada con sus incursiones en el mundo del cine. En 1970 comenzó a volar solo con «Sentimental journey». Desde entonces una docena de discos avalan una trayectoria más que respetable. La crítica destaca «Ringo Rama» (2003) como su mejor álbum. Obviamente la figura de Ringo ha quedado algo ensombrecida por el poderoso influjo ejercido por Lennon & McCartney, que incluso tras la separación han dejado para la historia del pop grandiosos monumentos.

Los baterías suelen cargar con una leyenda negra: el más inútil del grupo, el que menos sabe de música, se dedica a la percusión. Arrastran además el estigma de ser bichos raros en la línea de lo que se piensa en los equipos de fútbol de los porteros. Ringo Starr ha conseguido escaparse de estos tópicos, a pesar de lo difícil que resulta dejar huella junto a genios tan brillantes. En cuanto a lo de las rarezas, tiene fama de ser el más amable del cuarteto de Liverpool.

La canción que encabeza este trabajo está compuesta por Ringo y Harrison, que además toca la guitarra y hace coros. También incluye «I´m the greatest», con John Lennon al piano y los coros, George Harrison a la guitarra y Billy Preston al órgano. Esta pieza fue compuesta por Lennon para el álbum «Ringo», de 1973. En «You´re sixteen», espléndida canción de guateque con regusto a principios de los sesenta original de Johnny Burnette, aparecen Paul McCartney al saxo y en los coros, su difunta mujer Linda y Nilsson (el de «Without you» y «Cowboy de medianoche»). Además, «Only you», versión popera de la canción que hicieron famosa The Platters, cuenta con Lennon a la guitarra, Billy Preston al piano y Nilsson en los coros.

Otros temas de esta antología son «It don´t come easy» (quizá el mayor éxito de Ringo), «Snookeroo», «Never without you» (en memoria de George Harrison), «A dose of rock and roll», «Wrack my brain», «Oh my my», la popularísima «Back off boogaloo», «The No-No Song», «Weight of the world» y «Fading in and fading out». Ringo incorpora una pieza del repertorio de los Beatles, «Act naturally», que ya cantó en «Help». Con el grupo se prodigaba poco vocalmente. De cada trabajo solía intepretar una canción. Ahí están como ejemplo «Yellow submarine» y «Octopus garden».

Completan la nómina de «artistas invitados» Elton John, Robbie Robertson, Eric Clapton, Peter Frampton, Dr. John y Martha Reeves. Evidentemente todo suena a los Beatles, unas veces a John, otras a Paul, también a George y por supuesto a Ringo, el protagonista. A fin de cuentas es un lugar común que después de la banda de Liverpool la música no ha hecho otra cosa que repetirse una y otra vez.

ANTONIO M. FIGUERAS

Ringo Starr, el más amable de los Beatles

viernes, julio 06, 2007

John y Paul en 1957

A 50 AÑOS DEL PRIMER ENCUENTR0 ENTRE PAUL Y JOHN

Aquella tarde en que chocaron dos planetas

El 6 de julio de 1957, McCartney fue a ver la banda de Lennon, The Quarrymen, a una iglesia de Liverpool. Tras el concierto, John le pidió a Paul que formara parte de su grupo. Al año, se sumó Harrison y en 1960, se bautizaron The Beatles. Una prehistoria de admiración, entusiasmo y envidias.

Más de cuarenta años después, en cada esquina del mundo, se sigue tocando y amando la música del grupo. Y sin embargo sus orígenes fueron bastante desfavorables.

Cuando Paul McCartney enfiló hacia la fiesta organizada por la iglesia Woolton en Liverpool el 6 de julio de 1957, era un adolescente común y corriente de 15 años que había crecido en la suburbana oscuridad inglesa. Había oído hablar de un grupo amateur de adolescentes llamado Quarrymen, dirigido por un estudiante de gramática, John Lennon, de 16 años de edad, que iba a tocar esa tarde. Y él también estaba a la búsqueda de chicas bonitas.

La escena era esencialmente inglesa, gentilmente balanceada con tradición. La banda de la caballería voluntaria local conducía una procesión a través de las calles; las amas de casa vendían tortas y dulces caseros; los escolares con vestidos estrambóticos se perseguían y retozaban a la luz del sol; y los puestos publicitaban espectáculos tradicionales como Bagatelle, Hoopla y Un chelín en el balde.

En un área detrás de la iglesia parroquial, McCartney escuchó la música que cambiaría su vida: el sonido de Lennon y de su banda, los Quarrymen, tocando éxitos de rock and roll encima de una tarima casera.

Para diversión del joven Paul, Lennon estaba cantando el reciente éxito de Del-Vikings Come Go With Me, pero él había transcripto mal las frases de la radio. En lugar de cantar "Ven conmigo, por favor no me envíes 'más allá del mar'", Lennon cantó, "Ven conmigo hacia la cárcel..."

Luego, en el salón de la iglesia, McCartney le mostró a los otros muchachos sus imitaciones de Gene Vincent y Little Richard. Quedaron impresionados por su habilidad, pero desconcertados por su autoconfianza. Una semana más tarde un amigo común le dijo a McCartney que Lennon lo quería en la banda. Tres meses más tarde aparecieron por primera vez en escena: en el club local del Partido Conservador.

Lennon siempre supo que McCartney era bueno; en realidad, él inicialmente sospechó que era demasiado bueno para su banda de una escuela de gramática. Pero durante los pocos meses siguientes, los dos muchachos pasaron horas juntos, practicando con sus cuerdas, afilando sus destrezas en las fiestas de cumpleaños y en los bailes de la iglesia, y escribiendo letras para canciones.

Lennon iba a la casa de McCartney, y ellos se sentaban en el living con sendas guitarras y un viejo cuaderno escolar. "Yo escribía cualquier cosa que se me ocurría, comenzando en el tope de la página con 'Un original de Lennon-McCartney '", recordó McCartney en el libro de Barry Miles Paul McCartney: Many Years from Now. "En la página siguiente, 'Otro original de Lennon-McCartney'. Todas las páginas tienen eso. Nosotros nos considerábamos como un gran equipo de letristas".

El mito sostiene que la escena musical de Liverpool era en cierto sentido única. Al ser una ciudad portuaria, estaba en contacto con los blues norteamericanos. Pero la verdad es más mundana. Porque en ese momento había literalmente otros miles de grupos beat en Inglaterra, atrayendo a un próspero mercado de adolescentes. Para fines de la década, casi cualquier ciudad provincial, disfrutando de la afluencia posterior a la guerra, de la educación universal y de los ampliamente extendidos horizontes culturales, alardeaba de su propio circuito de negocios de discos, partituras musicales y clubes de jazz.

Entonces, ¿qué diferenció a Lennon y McCartney? Trabajo duro, por supuesto; su inextinguible sed por nuevas influencias; su disposición alerta ante las tendencias culturales de la época; su voluntad para desarrollarse y madurar, como hombres y como músicos. Y luego está la alquimia sin comparación entre ellos, pese a sus caracteres tan diferentes: Lennon era cáustico y rebelde, McCartney era confiable y tranquilo. Pero sus diferencias alimentaban su colaborativo, competitivo, feroz impulso creador.

Incluso al comienzo, los críticos inteligentes reconocieron sus logros. En 1963, William Mann, de The Times de Londres, asombró al mundo musical al nombrar a los Beatles como "los compositores ingleses sobresalientes del año". Mann, tal vez parcialmente en broma, alabó "la actitud autocrática pero de ningún modo no gramatical hacia la tonalidad (más cercana a, digamos, los villancicos de Peter Maxwell Davies en O Magnum Mysterium que a Gershwin o Loewe, o incluso Lionel Bart); el dueto enardecido y casi instrumental, algunas veces en falsetto, detrás de la línea melódica; los juegos con las vocales alteradas (I saw her yesterday-ee-ay) y las diferentes, a veces sutiles variedades de la instrumentación..."

La mayoría de los lectores pensaron que Mann se había vuelto loco. El tiempo, sin embargo, ha demostrado que tenía razón: dentro de un siglo, cuando gran parte de la música del siglo XX sea completamente olvidada, es una apuesta segura que personas en algún lugar todavía estarán cantando Hey Jude o Penny Lane.

Como Shakespeare, otro provinciano inglés que produjo la grandeza desde ninguna parte, los Beatles superaron sus modestos comienzos. Escribieron una imitación de los íconos estadounidenses que amaban, pero eran más que imitadores serviles. Fueron atraídos por los ritmos de su infancia, las rimas de guarderías infantiles, canciones marinas, las baladas de la clase trabajadora y de las rutinas de los music-hall que constituyeron la materia prima de la cotidiana vida musical inglesa.

Como todos los grandes artistas, trascendieron sus circunstancias históricas inmediatas. Tal vez nadie más ha llegado a capturar tan de cerca el vigor, optimismo y la diáfana posibilidad de ser joven. Aún cuando las composiciones más optimistas de McCartney-Lennon están moteadas de oscuridad y sombras, lo que brilla es su actitud hacia la vida, la irreprimible alegría de la banda que una vez fue bautizada Yeah Yeahs. Ellos eran los hijos de Inglaterra. Pero pertenecen al mundo.

(Dominic Sandbrook es profesor de historia de la Universidad de Oxford. Escribió "Never Had It So Good: A History of Britain from Suez to the Beatles".)

Palabras de George Martin

ESCRIBE EL PRODUCTOR DE LOS BEATLES

"Los contraté por el carisma"

George Martin firmó el primer contrato de grabación de Los Beatles en 1962. Produjo y arregló todos sus discos. Aquí cuenta cómo los conoció.
George Martin

Qué estaba haciendo yo el 6 de julio de 1957, cuando Paul McCartney, de 15 años, se fue a escuchar a John Lennon, que tenía 16 años, quien actuaba con su banda en una fiesta de iglesia en Liverpool?

Lo más probable es que haya estado trabajando en los estudios Abbey Road, en Londres, sin advertir el significado de este encuentro aparentemente anodino entre un par de adolescentes que calibraban sus respectivos talentos y deseaban jactarse sobre lo que podían hacer con sus guitarras baratas.

John y Paul deben haberse mostrado muy precavidos, preguntándose si podían tocar juntos. Quizás intentaban ser cool pero también mostrarse exaltados, perspicaces para destacar en lo que ambos amaban: escribir y ejecutar canciones.

En ese momento tal vez yo estaba en el estudio Número Dos, haciendo un álbum con Peter Sellers, un miembro de The Goon Show, un programa de radio inmensamente popular. Ignoraba que esos álbumes de comedia serían una ventaja en nuestra relación futura. Los Beatles adoraban a los Goons y me trataron con cierta reverencia cuando nos encontramos en junio de 1962. (Debo aclarar que la reverencia no fue excesiva).

Una cierta desesperación me llevó a unirme a los Beatles. Yo era director artístico y de repertorio en Parlophone, subsidiaria de EMI, y había recibido una llamada de Syd Coleman, un amigo y editor de música de EMI, quien había escuchado una grabación como cortesía de su joven gerente Brian Epstein. Yo estaba buscando el mundo pop, deseoso de ramificarme y marcar un éxito allí. Epstein estaba en Londres para un intento de última hora de conseguir a alguien interesado en los Beatles.

George Harrison, el más joven del grupo, era el más atrevido, y al comienzo fue el que más me encantó. Pete Best era en ese momento el percusionista, que pronto sería reemplazado por Ringo, el más maduro del grupo. Pero eran John y Paul quienes lideraban el camino. Incluso entonces eran las figuras descollantes del cuarteto que yo debía juzgar.

Ellos presentaron algunas de sus canciones originales, Love Me Do, P.S. I Love You y Ask Me Why. El resto eran en su mayoría parte de un viejo repertorio, como Bésame mucho. El material no me impresionó, y menos que todo, sus propias canciones. Estaba convencido de que eran incapaces de crear un éxito musical.

Los contraté por la fuerza de sus personalidades, por su carisma. Ellos tenían un tipo especial de magnetismo que a uno lo hacía sentir disminuido cuando estaban ausentes. Si a mí me gustaban tanto, pensé, entonces también a su audiencia, con tal que pudieran escribir buenas canciones.

John y Paul habían aparecido con una canción, un intento de una balada tipo Roy Orbison que yo encontré realmente lúgubre, y se los dije. "Tal vez si ustedes duplican el tempo podrían llegar a algún lado", les dije, sin pensar que algo podría resultar de eso.

La siguiente vez que vinieron, sin embargo, me mostraron qué habían escuchado, y me di cuenta lo ansiosos que estaban por aprender. Con un poco de armónica y un arreglo firme, ese gorigori se transformó en su primer éxito.

Please, Please Me entró en las listas de éxito británicas al comienzo de 1963. La racha continuó con no menos de otros 10 consecutivos éxitos que se fueron al tope de la tabla.

Para mí, el mayor entusiasmo provenía de ver su talento crecer como plantas exóticas en un invernáculo. Aunque los elogiaba, les dije que todavía deseaba algo mejor, y por cierto que me lo dieron. Después de Please, Please Me, produjeron From Me To You. Y más tarde, She Loves You.

Ellos me asombraban con su fecundidad y su cuidado para variar sus enfoques en cada canción. Nunca me dieron algo recauchutado de sus éxitos previos, nunca una secuela de La Guerra de las galaxias. Siempre había un nuevo giro, una rutilante demostración de cómo la escritura de sus canciones había florecido.

El éxito parecía caerles bien, y ahora con Ringo en la percusión, y George comenzando a seguir a John y Paul en la creación de buenas canciones, estaban camino al estrellato. Algunas veces John gritaba: "¿Hacia dónde vamos, colegas?". "¡A la cumbre, Johnnie!", era la respuesta de ellos.

John y Paul se convirtieron en hermanos en guerra. Aunque sus creaciones conjuntas tallaron sus caminos, ambos tenían grandes egos. Habían acordado mancomunar sus talentos, y cada canción incluía ambos nombres sin tener en cuenta quien la había escrito. Pero rápidamente comenzaron a escribir casi enteramente solos, y en competencia. Ellos estaban juntos en la mayoría de las cosas, pero la escritura de las canciones era una cuestión aparte. Todavía se amaban, pero ambos querían ser la estrella principal. Y eso era algo bueno: la competencia estimulaba logros mayores.

Cuando yo era joven, adoraba a George Gershwin y a Jerome Kern, Cole Porter y Richard Rodgers. Nunca en mis sueños más fantásticos imaginé que trabajaría junto con talentos que igualaban a esos gigantes de las canciones populares. Pero vinieron John Lennon y Paul McCartney y mi vida cambió. Por supuesto que se apoyaban en mí y me hacían trabajar a muerte, pero realmente lo valía, y ellos mantenían ese encanto atrevido que me había enganchado al comienzo.

sábado, junio 09, 2007

McCartney triunfa en la intimidad

El ex Beatle ofreció un concierto único e histórico en Londres

Laia Jardí/
EFE

09 de junio de 2007

LONDRES, Inglaterra.— Paul McCartney convirtió la sala Electric Ballroom de Londres en una reunión de amigos, donde unas mil personas, todas de pie, se dejaron contagiar por las melodías de su nuevo disco, Memory Almost Full, y revivieron la nostalgia de The Beatles en su concierto más íntimo de los últimos años.

Habituado a cantar ante miles de personas, McCartney sorprendió con un concierto mantenido en secreto en una pequeña sala del barrio de Camden que, anunciado el jueves mismo por la mañana, vio cómo sus entradas gratuitas volaron en tan sólo 13 minutos.

Sin la puntualidad que caracteriza a los británicos, la leyenda de The Beatles apareció pasadas las 8:30 p.m., hora local del jueves, en el escenario del pequeño club a los compases de Drive My Car, con un público emocionado que coreó cada una de las 20 canciones que, incluidos los bises, regaló en Londres.

Con camiseta a rayas y pantalones vaqueros, el ya sexagenario McCartney se mostró muy comunicativo, bromista y completamente entregado al íntimo formato en el que durante 90 minutos desmenuzó cada uno de los temas a ritmo de rock.

"Ha pasado un tiempo desde la última vez que hice un concierto como éste", dijo entre sonrisas el ex miembro de The Beatles, antes de una actuación que contó entre sus asistentes a famosos como el actor Pierce Brosnan, el guitarrista de Pink Floyd David Gilmour, y la modelo británica Kate Moss, que coreó las canciones junto a las hijas del músico, Stella y Mary.

A cuatro días de que, el próximo 11 de junio, se lance Memory Almost Full, el compositor de más éxito de la historia de la música moderna combinó la mandolina, el piano, la guitarra acústica y la eléctrica para ofrecer un recital con Only Mama Knows, Dance Tonight, C Moon, The Long and Winding Road, Follow The Sun y Calico Skies.

Canciones del nuevo álbum como That Was Me, Nod Your Head o House of Wax se combinaron con temas de The Beatles, de su época con los Wings y de su etapa en solitario.

McCartney pareció encantado de volver a un escenario de pequeño formato con el que poder intimar con la audiencia y presentar su evocador nuevo álbum que, según algunos fans, es un anagrama de For My Soulmate LLM, las iniciales de la fallecida primera esposa de Paul, Linda Louise McCartney.

Como cabía esperar, el mayor entusiasmo lo despertaron los grandes éxitos del grupo de Liverpool como Back in the USSR o la nostálgica Hey Jude, que el público siguió coreando hasta hacer volver a "Macca", como se le conoce cariñosamente, al escenario.

El momento más conmovedor de la noche fue cuando cantó Here Today, el tributo de McCartney a John Lennon.

"Esta canción fue escrita para John. Querría dedicarla a todos nuestros héroes caídos: John (Lennon), George (Harrison), Linda (McCartney) y a toda esa gente encantadora. Escuchémosla para ellos", dijo el músico entre aplausos de emoción.

Cuando parecía que Let It Be pondría punto final a un recital que también incluyó I Got a Feeling, Matchbox, Get Back y Blackbird, McCartney, a punto de cumplir los 65 años, volvió a hacer cantar al público con sus dos regalos finales: Lady Madonna y I Saw Her Standing There, un colofón con el que McCartney dejó claro que aún le queda tanta música por hacer como la que lleva dentro.

lunes, noviembre 13, 2006

Cynthia Powell

Los platos rotos de los sesenta

Fue la esposa de John Lennon durante prácticamente toda la existencia de los Beatles. Maltratada en las biografías del grupo, Cynthia Lennon ha escrito ‘John’, un libro sincero donde se cuenta la historia ejemplar de una chica tímida casada con el más carismático del grupo de Liverpool

Interesante entrevista del columnista español: DIEGO A. MANRIQUE a Cynthia Powell, primer esposa de John Lennon

Es temporada baja en Mallorca, pero nadie lo diría; el asombrado visitante encuentra embotellamientos, precios europeos y un sol agresivo. Sin embargo, en la boscosa urbanización de Calvià donde vive Cynthia Lennon reina el denso silencio de los ricos: nadie camina por las calles, no circulan coches. A su residencia, rústica y abigarrada, se asciende entre vegetación y estatuas de jardín.

Se intuye que habita más gente en la casa, pero es Cynthia (Blackpool-by-the-Sea, Reino Unido, 1939) quien atiende directamente a los moscones de la prensa. Nada de protocolos, nada de temas vetados. Sonriente y alerta, hoy parece una Marianne Faithfull vestida de hippy, una comparación que le complace –“pero yo nunca fui tan salvaje como Marianne; pobrecita, acaban de detectarle un cáncer de mama”–. Ella encadena con deleite los cigarrillos Royal Crown y mira burlona el despliegue del equipo del fotógrafo y el periodista. Nos instalamos en un mirador con vistas a una cala plateada. Cynthia se arranca antes de sacar el cuestionario: “Me siento obligada a contar mi versión de lo que ocurrió entre John y yo. Han salido centenares de libros sobre los Beatles donde yo soy descrita como una tontita, una provinciana de Liverpool a la que John tenía que dejar inevitablemente. ¡Hey, yo estudié arte, era una mujer culta, cocinaba muy bien! Lo indignante es que los autores de estos libros nunca nos conocieron entonces. Algunos hablan conmigo, pero luego ves que no sirvió para nada, que mantienen sus ideas preconcebidas”.

¿Hay algún tomo sobre los Beatles que le merezca respeto?

Quizá los de Ray Coleman. Aquí hay una habitación llena de esos libros y apenas he hojeado algunos. Cualquier libro tiene un grano de verdad, pero… Yo recuerdo lo que viví, aunque puedo entender que alguien compare mi visión de lo que ocurrió con la de otras personas. En Anthology, los cuatro ofrecían una especie de biografía oficial, pero no se escuchaba la voz de las personas que vivieron a su lado. Por eso es bueno que Patti Boyd [esposa de George Harrison, luego casada con Eric Clapton] explique sus vivencias. La hermanastra de John, Julia, también tiene preparado un libro muy emocionante. Si esto fuera un rompecabezas, yo diría que tenemos casi todas las piezas.

La imagen de John ya sufrió el purgante de la biografía ‘desmitificadora’, a manos de Albert Goldman.

Una sarta de mentiras e interpretaciones maliciosas. Te lo dice alguien que estuvo allí. Yo lo vi venir, había leído el veneno que escribió sobre Elvis. Cuando supe que Goldman murió en el retrete de un avión no sé si me alegré, pero sí pensé que era perfectamente adecuado: yo creo en la justicia cósmica.

En realidad, ya intentó reivindicarse en 1978, con A twist of Lennon, un tomo bastante ingenuo cuyo principal encanto fueron los dibujos de Cynthia. Ella ilustró hasta los momentos embarazosos, como cuando, enfundada en medias de malla y minifalda, esperaba a John en las calles de Liverpool y era confundida con una totty (prostituta) a la pesca de clientes: “John estaba colgado de Brigitte Bardot y yo intentaba parecer una bomba sexual. Pero no era nada de eso: me perdía mi timidez”. John y Yoko declararon su intención de parar la publicación de A twist of Lennon, pero, con el libro en las manos, no encontraron motivos para acudir a los tribunales: conscientemente, Cynthia se calló las situaciones más truculentas, que ahora salen a la superficie en su nuevo libro, John.

“A twist of Lennon fue mi mensaje tranquilo a John. Normalmente, cuando una pareja se separa, lo hace tras muchas discusiones. No fue nuestro caso. Yoko le sacó de mi vida y no tuve oportunidad de explicarme…, ni de oír sus explicaciones. Incluso cuando ya estábamos divorciados y yo viajaba a Estados Unidos con Julian, John no quería hablar, evitaba quedarse a solas conmigo. Era terrible el poder que Yoko tenía sobre él”.

En ambos libros, usted desmitifica a la famosa tía Mimi, la mujer que crió a John.

Ella presumía de madre benevolente, pero la realidad es que era dominante, cruel, nada predispuesta a dejarle expresarse. La veo como una madre castradora, que dejó a John muchos traumas. Creo que él únicamente fue libre a mi lado, cuando dejamos Liverpool. Luego cayó en manos de una tía Mimi de la vanguardia, una manipuladora conocida como Yoko Ono.

Eso suena demasiado freudiano…

No, hasta Yoko reconoció que eran muy similares. Mimi adquirió la custodia de John tras amenazar a su hermana con denunciarla como una mujer promiscua, que no vivía con su marido legítimo. Ahora, ¿qué tipo de persona separa a una madre de su hijo? La misma clase de mujer que se lleva a John a vivir a Nueva York para alejarle de su hijo y de su vida anterior.

En su libro revela que le costó ser aceptada por John y sus amigos debido a su reputación de chica pija.

¡Una estupidez! Se suponía que por venir de Wirral, donde vivía la clase más acomodada, yo era una pija. Pero lo que más nos diferenciaba era el acento: para ellos, eso significaba que yo iba de esnob. Así que aprendí a hablar scouse como ellos. Julian [el hijo de Cynthia y John Lennon] no ha vivido nunca en Liverpool y le sale un acento scouse perfecto. Si quisiera, habría sido un buen actor, igual que John.

Volando hacia Mallorca, el reportero ha leído que Michael Caine interpreta a un hippy porrero en Children of men, la nueva película de Alfonso Cuarón. Asegura Caine que construyó su personaje a partir de sus recuerdos de John Lennon, al que trató en los sesenta.

“Teníamos mucha relación con los profesionales del cine: eran más ingeniosos y sociables que los de la música; si te invitaban a cenar, sabías que la comida, la bebida y la conversación serían excelentes. Además, nos trataban de igual a igual, no les impresionaban los discos de oro de los Beatles. Por otra parte, no sé si John se merece ser destacado como drogota. En general, consumía las drogas en casa. Podía fumar marihuana entre amigos, en algún lugar privado; pero eso no era nada raro. Quiero decir que en Londres, en aquel tiempo, la gente in estaba experimentando con todo tipo de sustancias. ¿Se acuerda de Donovan? También pasa temporadas en Mallorca. Bueno, pues en Mellow yellow recogió aquel rumor de que las pieles secas de los plátanos podían ponerte en órbita, y se lo creyó tanta gente que las compañías bananeras bajaron en Bolsa; los inversores pensaron que se iba a prohibir su venta”, comenta Cynthia.

Las drogas ¿fueron decisivas en el deterioro de su matrimonio?

Por naturaleza, yo desconfiaba de las drogas y de los oportunistas que las utilizaban con segundas intenciones. Algunas noches terminábamos en casas de desconocidos que intentaban colocarnos para que participáramos en una orgía. Yo era la única en advertir que a veces había una cámara escondida o un micrófono que no tenía explicación. Tiraba de John, y al día siguiente él se daba cuenta del riesgo que habíamos corrido y me bendecía por mi paranoia. Yo podría presumir de que renuncié a las drogas por mantener el hogar y cuidar de Julian, lo cual es cierto, pero nunca me sentaron bien: mis viajes con LSD resultaron aterradores.

¿Se podría decir que su matrimonio fue una víctima de lo que se llamó el ‘swinging London’?

Tengo recuerdos imborrables de aquellos años, fue como si la vida pasara del blanco y negro al tecnicolor. Desde luego, no reniego de la libertad que conquistamos. Pero también urge mencionar que esa libertad se utiliza hoy de un modo muy irresponsable. No me alegra saber que crecen millones de niños criados por madres solteras. No me parece bien que haya tanta indisciplina en los colegios. No me gusta el vandalismo de las noches del sábado.

A pesar de que corría el año 1968, no hubo mucho peace and love en la disolución del matrimonio Lennon. Convencido de que Cynthia había participado de la promiscuidad general, extremo que ella niega con horror, John contrató detectives para conseguir evidencias de su infidelidad; algunos de los amigos mutuos se convirtieron en espías al servicio del beatle. Finalmente, al hacerse público el embarazo de Yoko, los abogados pactaron que Cynthia alegara el adulterio del músico como causa del divorcio. Económicamente, John luchó con uñas y dientes, saliéndose con la suya: Cynthia se conformó con 100.000 libras y una modesta cantidad anual para la educación de Julian. Ringo Starr, cuya fortuna empequeñecía al lado de la acumulada por John, fue más generoso cuando rompió con Maureen. En los años siguientes, la ex sufriría regularmente los números rojos en la cuenta bancaria. Se ganó la vida dirigiendo restaurantes, diseñando ropa y, brevemente, como presentadora de televisión.

Hay algo que choca en su libro. Y es la impavidez con que el resto de los Beatles contempla su divorcio de John…

Me dolió en aquel momento, pero luego lo he entendido: ellos también estaban divorciándose de John. Además tenían mentalidad de pandilla, llevaban diez años juntos: giras, grabaciones, películas… En su mundo laboral, las mujeres éramos intrusas, rara vez nos dejaban ir con ellos. Por machismo o por espíritu de equipo, no podían manifestar sentimientos por las esposas de los demás. Bueno, eso cambió: George [Harrison] llegó a tener un lío con Maureen. Todas nos reímos mucho cuando lo supimos.

La excepción fue Paul McCartney, que sí se acercó a visitarla. E incluso llevó a Julian una canción, ‘Hey Jules’ [posteriormente universalizada como ‘Hey Jude’].

No sé si Paul era el más humano, pero sí el que sabía tener en cuenta los sentimientos de otras personas. Muchos años después, yo andaba mal de dinero y tuve que vender mis recuerdos: me dolió especialmente desprenderme de unas cartas que me había mandado John. Paul hizo gestiones discretas, compró de nuevo las cartas y se las regaló a Julian diciéndole: “Para que sepas cuánto quería John a tu madre”.

¿Hubo gente que se distanció de usted por miedo a enemistarse con John?

Recuerdo algunos gestos feos. Le pedí a George Martin [productor de los Beatles] que buscara un trabajo de aprendiz para Julian en su estudio. Julian siempre ha sido muy bueno con las máquinas y pensaba que estar allí sería positivo para su evolución musical. No quería que le diera un puesto de responsabilidad, bastaba con que le contratara como el chico para el té…, y Martin no quiso saber nada.

¿Ve allí la mano larga de Yoko?

Tal vez no directamente, pero es una mujer que tiene mucho poder, controla la cuarta parte del legado de los Beatles. Puede facilitar o hacer más difícil la realización de muchos negocios. Por ejemplo, ahora lanzan Love, que es el disco de la música del último espectáculo del Circo del Sol en Las Vegas. Creo que son reconstrucciones de grabaciones de los Beatles y están hechas por George Martin y su hijo, Giles. Quizá, se me ocurre, Julian hubiera podido aportar algo valioso…

¿Puede decirme alguna cosa buena de Yoko Ono?

[Mirada de incredulidad]. ¿Habla en serio? Lo mejor de ella es cuando baja la guardia, cuando no tiene oportunidad para mostrarse hipócrita. Al día siguiente de morir John me prohibió ir a Nueva York: “No eres una vieja amiga mía del colegio, Cynthia”. Aparte de que Julian estaba destrozado y tuvo que volar solo, entendí que se posicionaba como la única mujer en la vida de John, que estaba dispuesta a manipular la historia. Pero ¿sabe una cosa? No la tengo envidia. Yo no necesito vivir con guardaespaldas, mis amigos son de verdad, no me dedico a buscar pelea con Paul. Y noto mucho cariño de toda la gente que creció con los Beatles.

El pasado verano, Cynthia fue la invitada de honor de un curso de verano en España, Los Beatles, su música y su tiempo, que desarrolló la Universidad de Almería. Ella pisó aquella ciudad en 1966, cuando John rodaba en sus alrededores Cómo gané la guerra, la película antibelicista de Richard Lester.

“Lo del curso fue una situación extraña. Me dejó muy descolocada que mi conferencia se celebrara en un banco [en realidad, el Aula de Cultura de Unicaja]. Vaya trago, yo no estoy acostumbrada a hablar sin un cigarrillo. Me llevaron luego a una comida estupenda, pero allí estaban los políticos, tanto de izquierdas como de derechas, hablándome de los Beatles”.

¿Qué hubiera pensado John?

Bueno, en un evento así hubiera sacado toda su mordacidad. O no: le hubiera encantado que se recordara aquella película. La verdad es que lo pasó mal durante aquel rodaje. Era la primera cosa que hacía en solitario, sin los chicos, y temía no dar la talla; estaba con grandes actores: Michael Crawford, Lee Montague…

¿Llegó a visitar el chalé en el que se alojaron hace 40 años?

Sí, Santa Isabel. Está muy deteriorado, pero recordé cómo se llegaba hasta nuestra habitación. Fue uno de los momentos más surrealistas que yo he vivido: iba andando por unas ruinas mientras me seguía un cortejo de políticos, periodistas y profesores universitarios. ¡Qué preguntas me hacían! “¿Hacia dónde estaba orientada vuestra cama?”. “¿Qué había en el cuarto de baño rosa?”. “¿Encendíais la chimenea?”. Me explicaron que pensaban restaurarlo y convertirlo en un museo, dedicado no sé si a John o a todo el cine que se rodó en Almería. Es una buena idea, pero me pregunto si reaparecerán los fantasmas que nosotros sentimos alguna noche.

¿Fantasmas?

Sí, nos contaron que allí hubo un convento. Y que las monjas se aparecían a los inquilinos. Aunque a mí me impresionaba más ver por la calle a tantas mujeres vestidas de negro.

En aquella mansión almeriense, John compuso ‘Strawberry Fields forever’. Que fue, aparte de ‘Penny Lane’, la única canción rescatada de un proyecto de los Beatles nunca terminado, el disco dedicado a Liverpool. No se evitó que la gente de Liverpool se sintiera abandonada por los Beatles. ¿Era comprensible ese desapego del grupo por su ciudad natal?

No estoy de acuerdo. En Liverpool, todo el mundo comprendió que nos instaláramos en Londres. ¡Nadie que haya soportado los inviernos de allí nos lo puede reprochar! Y Liverpool llevaba décadas de decadencia. Un hundimiento que ahora se ha parado, en parte gracias a los Beatles. Ahora, el aeropuerto lleva el nombre de John. Y Paul ha montado allí su instituto, donde se enseña música y artes escénicas.

Liverpool tenía reputación de ser una ciudad muy roja: el Ayuntamiento llegó a estar controlado por los trotskistas, incluso en tiempos de Margaret Thatcher. Siempre se ha especulado sobre una posible simpatía de los jóvenes beatles por el marxismo: hay teorías conspirativas que les explican como marionetas del KGB…

“¿Lo dice por Back in the USSR? Era una broma sobre los Beach Boys y su americanismo; yo estaba con Paul en la India cuando se le ocurrió. No, la única política que les interesaba era la política de la diversión. Nacimos en plena guerra, cuando la Luftwaffe machacaba Inglaterra noche tras noche. Pudimos sobrevivir y nos beneficiamos luego de oportunidades educativas que nuestros padres ni pudieron soñar; se eliminó el servicio militar y la pena de muerte. Comparada con la actual, era una vida un tanto espartana, pero no sentíamos grandes carencias.

Pero no toda la gente de Liverpool tuvo tanta suerte…

Había muchos comunistas, aunque estaban en los sindicatos, y nosotros éramos más o menos de la clase media. En realidad, da un poco de vergüenza nuestra ingenuidad ideológica. No sé quién tuvo la muy loca idea de comprar una isla griega e instalarnos todos a vivir juntos. Y tardamos tiempo en darnos cuenta de que los Beatles no debían convivir con un régimen militar como el que entonces mandaba en Grecia.

¿No se hablaba nunca de política?

No, hasta que nos politizó la guerra de Vietnam, que nos resultaba aberrante. En Inglaterra eras conservador o laborista por una serie de circunstancias que tenían que ver con el barrio en el que habías nacido o por tu profesión. No se hablaba de ello ni cuando llegaban las elecciones. John siempre manifestaba su desprecio por los políticos.

La conversación se interrumpe bruscamente: nos asedia una fugaz ventolera que vuelca tiestos y vasos; los adornos asiáticos que cuelgan del techo empiezan a chocar en una cacofonía de percusión. Cynthia está habituada y ayuda a recoger los desperdigados papeles del periodista –“estos vientos tienen un nombre especial, pero nunca he sido capaz de aprendérmelo”–. Fiel al tópico, Cynthia habita en una burbuja: no habla castellano o mallorquín, no está al tanto de los debates que sacuden a los españoles.

“Sí, ya sé que debería estar más informada sobre lo que me rodea. Pero esto es el paraíso para mí. Aquí he encontrado una felicidad que creía ya no podría recuperar. A Mallorca vine por mi hijo. El hombre que ahora es mi marido, Noel Charles, le presentó en Barbados a una chica inglesa, Lucy, cuya familia vivía aquí. Cuando la relación avanzó, se instalaron en Mallorca, y Julian me propuso vivir a su lado. Soy su mejor amiga, aparte de su mommy querida”.

¿Está Julian aquí?

No, anda por Londres rematando un nuevo disco. Creo que será el definitivo: si no funciona, debería dejarlo. ¡Ya tiene 44 años! Pero sería una tragedia, hay tantas cosas que quiere comunicar…, y el mundo no se entera. Es escalofriante: en sus letras se acerca a las mismas preguntas que se planteaba John en sus últimos tiempos.

¿Tan pesada es la carga de ser hijo de John Lennon?

Bueno, yo le ha dado una salida. Le digo que, cuando salga de promoción y le pregunten por John, por Yoko o lo que sea, les recomiende el libro de su madre. Allí está todo lo que Julian vivió. Es triste que no tuviera suerte con su padre. Cuando yo di a luz, John pasó por el hospital, le hizo unas carantoñas y anunció que se iba de vacaciones a Barcelona con Brian [Epstein, representante del grupo y gay notorio]. El famoso viaje con el que tanto se ha especulado.

Julian tuvo un despegue muy rápido [con ‘Valotte’, en 1984], pero su carrera se atascó.

Hay que entender que se encontró con un éxito enorme [Too many goodbyes] cuando no había actuado ante un público en su vida. Se metió en un circo para el que no estaba preparado. Especialmente en Estados Unidos, le exprimieron hasta la última gota. Así que cayó en muchas tentaciones y se quemó. No le ayudaron mucho algunas jugadas de Yoko.

¿Por ejemplo?

En 1998, Julian anunció la edición de su disco de reaparición [Photograph smile], el primero en una compañía independiente. Era muy importante para él, podía volver a situarse como alguien con cosas que contar. De repente, salió en la misma fecha, con todos los recursos de la multinacional que tiene a los Beatles, el primer disco de su hermanastro, Sean. Y toda la atención de los medios se desplazó al trabajo de Sean. ¿Tan urgente era sacarlo que no importaba oscurecer lo que hacía Julian? Resulta que Sean ha tardado ¡ocho años!, en publicar otro CD.

Hay muchos discos en esta casa, pero Cynthia no sigue la actualidad musical. Descubro que nada sabe de un dúo llamado los Pet Shop Boys –“¿es un grupo… cómico?”–. Ignora que el último disco de los Chicos de la Tienda de Mascotas, Fundamental, tiene su cumbre en I made my excuses and left: la crónica de alguien que entra en una habitación y ve a su amor bajo el hechizo de otra persona. Alguien tan inglés que traga saliva, se disculpa y se marcha. Está basada, según confesión de Neil Tennant, su autor, en un memorable pasaje de John: ella vuelve a casa tras unas vacaciones y se encuentra con John Lennon y Yoko Ono en comunión espiritual, ajenos a todo. La noticia de la existencia de la canción conmueve a Cynthia, que apunta los datos para localizarla mientras intenta reprimir las lágrimas.

“He aguantado a periodistas que me acusan de seguir aprovechándome de John. A veces, yo misma pienso que desperdicio mi tiempo al escribir estos

libros, en vez de concentrarme en mi poesía y en mis dibujos, que me dan más satisfacción. Pero he optado por ser sincera: en John cuento mis negocios fracasados, mis relaciones amorosas menos felices. Yo no me humillaría por dinero: mi marido tiene negocios en Barbados, nos va bien. Pero no puedo renunciar a mi pasado. Formo parte de una de las historias más emocionantes del siglo XX. Y estoy orgullosa de proclamarlo las veces que sea necesario. Ahora, el libro va a salir en China. Si me lo permite la salud, allí iré a contarles mis aventuras”.

‘John’, de Cynthia Lennon, ha sido editado por Robinbook

viernes, agosto 11, 2006

Bienvenidos

Saludos beatle fans de México (y espero del mundo también) sean bienvenidos a este punto de referencia. Bueno, algunos me preguntan por qué los videos están pegados y ya, sacados todos de Youtube.com, jejejeje, que trampa la mía. Perdónenme por favor estoy tratando de reunir material para postearlo aquí y de ese modo valga la pena entrar.

Como sea les sugiero visiten dos ligas muy interesantes que, si bien no es Beatles en totalidad (porque abarcan otros temas) resultan muy útiles y, repito, interesantes para todo beatlefan de hueso colorado.

Uno es http://www.javrolet.blogspot.com que, aunque algo grillerón, tiene contenido beatle que en muy pocos sitios había leído, bueno al menos me gustó mucho la posibilidad de leer datos que pocas veces se encuentran en la web. El otro es http://www.lbeatle.blogspot.com/ que me resultó útil en el sentido de referencias tércnicas respecto a otros tópicos como software y ondas así, no obstante igual tiene contenido beatle que más de un webmosnter envidiaría, en breve lo linkearé desde aquí. En ambos sitios se nota la labor de investigación y el cariño al culto beatle. Hoy les solicito permiso a ambos bloggers de poner cosas de sus blogs aquí en el mío.

Un saludo visitantes

Messy Blues

PD: Gracias a los que han puesto comentarios porque con los consejos se mejoran las cosas.